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The change is coming

Por:

En BUMAYÉ nos gusta llamar a la crisis transformación. No sabemos si porque somos optimistas por naturaleza o porque necesitamos serlo. Lo que es seguro es que estamos ilusionados. Si no, uno no se mete en el marrón que supone -por lo menos en España- montar una empresa.

Hace dos años, ni se nos había pasado por la cabeza algo así. O sea que, efectivamente, formamos parte de ese colectivo que se ha apuntado al carro de la emprendeduría; que tanta rabia debe dar a los emprendedores de toda la vida, a los que, por cierto, admiramos profundamente. Ahora más que nunca. ¡Qué valor!

Estamos ilusionados, pero no iluminados. Hemos visto el capítulo “Emperdedores”, de Salvados, y tenemos muy claro lo que hay. También vimos “Cuando éramos cultos” y es obvio que, en el difícil asunto de la industria cultural, conviene una revolución. No estamos para nada a salvo, pero estamos convencidos de que esta etapa de cierre por derribo convive con un proceso de apertura de ventanas y puertas ilimitado.

Con excepciones como la de Jordi Évole, los medios tradicionales y generalistas nos explican solamente una parte de la historia. Insisten en que todo está fatal y que tarde o temprano las cosas volverán a ser como antes. Hablan de recuperación, como una vuelta a los tiempos de gloria, a ese pasado reciente que, en realidad, fue poco más que una promesa de felicidad incumplida. Son todavía altavoz de una generación, hoy frustrada, que vivió de ese milagro basado en grandes urbanizaciones e infraestructuras y, en el caso del ocio y la cultura, colosales palacios fantasma.

Cartel publicitario de Marina d'Or intervenido por Benja Villegas.

Cartel publicitario de Marina d’Or intervenido por Benja Villegas.

La capacidad de influencia de los grandes medios todavía es enorme. Su mensaje se infiltra también en los nuevos canales de comunicación digital y contamina sus aguas limpias. Su visión del mundo tiñe a todos de negro y viste a todos de miedo, sin embargo, como petróleo sobre el mar, los residuos de este apocalipsis de fin de ciclo se mantienen solo en superficie. En las profundidades, algo está floreciendo.

Surgen nuevas ideas que no se apegan a lo que un día fue, porque están para moldear un mañana distinto. El punto de vista cambia. Los proyectos ya no nacen para permanecer, sino para evolucionar. Un error puede llegar a ser una gran oportunidad. Ya no hace falta tanto cemento para tener fundamentos. El mejor paisaje no se divisa necesariamente en primera línea de mar. Quizás, ahora sí, merezca la pena luchar por la salvación de la costa amenazada. Y sobre todo, lo esencial: sumando pequeños esfuerzos uno puede llegar a ser imparable.

Y en este último punto y a parte es justo donde empieza todo. Hay mucho camino por recorrer. BUMAYÉ es, en realidad, un renacimiento, puro y espontáneo espíritu de rebelión y de unión para salir adelante. Ha llegado el momento de dejar atrás una etapa para poder escribir el futuro, sin saber cómo será, pero con la convicción de cómo no va a ser. No hay metas, solo el camino de acuerdo con una forma de sentir y pensar. Esta experiencia será un aprendizaje para todos. La tensión creativa quizás nos lleve al mejor momento de nuestras vidas…

BUMAYÉ cuenta con el apoyo de un grupo de profesionales que, desde el primer momento, se han sumado a la iniciativa, aportando con gran generosidad sus conocimientos y lo mejor de sí mismos. Principalmente creativos de confianza, en realidad buenos amigos, con quienes se trabajó anteriormente, siempre con resultados inolvidables desde la perspectiva artística, pero también a nivel humano.

Nos sentimos unos privilegiados. Llegar hasta aquí ya ha merecido la pena. YÉ es un saludo, una bienvenida, un grito al optimismo crítico. YÉ es el alma de BUMAYÉ. Un proyecto llevará al otro. De manera natural, sin prisa.

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