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Fotocopiando niños

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Por supuesto que hay niños que parecen estar subidos a una escalera de Penrose, una escalera infinita de construcción imposible que no lleva a ninguna parte. Existe una considerable colección de ilusiones ópticas de entre 6 y 11 años que, por razones desconocidas y alarmantes, adoran ir al colegio. Hacer las tareas escolares después de comer está entre sus hobbies preferidos, pues, como ilusiones ópticas que son, sus funciones se limitan a imitar y obedecer, imitar y obedecer.

Entre sus sueños, gana por mayoría absoluta estudiar muchísimo para conseguir un trabajo que, aunque detesten, les haga ganar mucho dinero. Es indiscutible que los instrumentos que ofrece el sistema educativo escolar y familiar otorgan a la ilusión óptica una conciencia del mundo, un crecimiento personal/espiritual, un desarrollo de la capacidad crítica, una construcción de la propia opinión, un conocimiento emocional y, en definitiva, un cartucho de felicidad de un valor incalculable. Lo que uno no imagina es la magnitud de la inteligencia de esas criaturas, capaces de resolver un largo cuestionario utilizando una sola respuesta aplicada a todas las preguntas.

Ejemplo:

P. -¿Hay algo que tus padres no te dejen hacer pero que te encantaría hacer?

R. -No sé.

P. -Imagina que los adultos se han extinguido del planeta como se extinguieron los dinosaurios. ¿Qué harías?

R. -No sé.

P. -¿A qué te gusta jugar?

R. -No sé.

P. -Cuéntame un sueño.

R. -No sé.

P. -Aquello que más te ha impresionado ver.

R. -No sé.

P. -¿Qué te gustaría ser de mayor?

R. -Ganar mucho dinero.

¡Impresionante!

Tras estas entretenidas observaciones, aunque nadie dude del auténtico esmero demostrado por estas pequeñas criaturas en convertirse en malas copias de sus padres, se hace inevitable buscar una solución al engaño óptico. Es evidente que uno de los mayores problemas que acusa la humanidad en los últimos tiempos es que los aparatos reproductores han sido sustituidos por baratas fotocopiadoras. Con el ojo clínico un poco saturado y las expectativas frustradas, uno exige respuestas por parte de aquellos que han decidido castrar a las nuevas generaciones, respuestas por parte de aquellos responsables en la fosilización de la raza humana.

ÑIÑOO

Una ilustración de Noah Manfredi.

¿Por qué tenéis secuestrados a todos esos niños con chispa que ponen el mundo al revés con respuestas que nacen de un universo propio e intransferible? Lejos de retractarse o emendar sus errores, la comunidad de progenitores se acoge al derecho exclusivo que la ley concede al autor y propietario de los contenidos de hacer copias de sí mismo. Alegan que los niños son copias privadas, por lo tanto, están destinados al uso privado de sus padres y, en algunos casos, sin ánimo de lucro. Visto así, algunos de los niños de hoy en díano serán responsables del crecimiento y la mejora de las sociedades futuras porque ¿qué hay de malo en imitar un modelo y reproducirlo exactamente igual, generación tras generación, a sabiendas de que es un auténtico fracaso?

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