facebooktwitter google-plusinstagrampinterest

imagen ye gonzalo cervello
Compartir —

Eclipsados

Por:

Solo hace falta contemplar la ciudad de “Metrópolis” para entender que Fritz Lang era arquitecto, además de lúcido cineasta, y es que la relación entre ambas artes viene de lejos. Empezando por la propia organización de los elementos dentro del plano (cinematográfico). Lo que conocemos como Mise en scéne o Metteur en scéne, coquetea con la más pura esencia de la arquitectura y sus principios.

Llama la atención “El Eclipse” de Michelangelo Antonioni, un Must en toda regla. Como tantas veces, debemos acudir al final de la película para encontrar en ella las claves de su más profunda comprensión. Monica Vitti, la musa eterna, pasea por un barrio periférico, una ciudad fantasma, desangelada, fría y geométrica.

Fotograma de la película "L'Eclisse", de Michelangelo Antonioni.

Fotograma de la película “L’Eclisse”, de Michelangelo Antonioni.

Un espacio que puede entenderse como la extensión de su neurosis, su mundo interior. Lo curioso del caso, más allá de su belleza plástica, su concepción y su puesta en escena, reside en el instante meta-arquitectónico que atesora. Tras superar una consecución de imágenes simbólicas: un globo parece insinuar una bomba atómica, las rejas del parque nos remiten a una cárcel, etc… se acerca el eclipse y todo apunta a que en algún momento aparecerá esa imagen clave, ese plano que justifica todo el discurso.

Finalmente aparece la genialidad: Antonioni consigue hacernos ver un decadente y desangelado grupo de rascacielos formado por ladrillos. Un segundo basta para crear la ilusión de estar ante una ciudad, y por ende una sociedad que se desintegra. Una imagen icónica que aglutina toda la rabia del cineasta italiano.

Fotograma de la película "L'Eclisse", de Michelangelo Antonioni.

Fotograma de la película “L’Eclisse”, de Michelangelo Antonioni.

El director carga contra una idea de sociedad que ya en los 60 se adivinaba inestable, abusiva e invasiva para el hombre. Y es que esta imagen parece apuntar hacia los males de la sociedad actual. El uso de los ladrillos no es en vano, y las reminiscencias al capitalismo y la bolsa tampoco. Cabe apuntar que el otro protagonista no es otro que Alain Delon, quien trabaja en la bolsa de Roma.

El espectador atiende a una idea ambiciosa, a menudo apuntada en barrocas y pretenciosas superproducciones, que paradójicamente fracasan (la reciente “Inception” de Nolan es un claro ejemplo). Antonioni consigue en “El Eclipse” hilvanar un discurso brutal, original, sorprendente, donde las relaciones espacio-hombre y construcción-deconstrucción encuentran en la arquitectura su más perfecto aliado. Antonioni ya nos avisaba entonces. No nos dejemos eclipsar. Ahora, más que nunca, es necesario contemplar estas pequeñas metáforas para entender que el sistema es tan vulnerable como una pila de ladrillos descascarillados.

Comentar



2013
Diseño — Todojunto