facebooktwitter google-plusinstagrampinterest

imagen ye gonzalo cervello
Compartir —

Menorca, el otro camino

Por:

La lucha antifranquista y la agitación social durante la Transición tuvieron en Menorca un componente de reivindicación y protesta frente a los planes urbanísticos. Estos proyectos llegaban alentados por las promesas de un rápido crecimiento económico, que ya había arrasado buena parte del Levante español y grandes extensiones de la costa en el resto de las Baleares.

Postal de la playa de Punta Prima de Sant Lluís (Menorca). Año 1962. Cedida por Joan Estelrich Maimó.

Playa de Punta Prima de Menorca. Año 1962. Imagen cedida por Joan Estelrich Maimó.

Muchos testimonios de la época refieren las manifestaciones de 1989 contra la urbanización de las playas del sur de Ciutadella, como Macarella y Cala en Turqueta, y se enorgullecen de haber participado en otras anteriores, como la que consiguió preservar Es Grau y su albufera. Incluso muchos recuerdan el dramático episodio vivido en las fiestas de Gracia de Maó en el año 1976, en las que el tradicional “Jaleo” se tornó desastre con la intervención de la policía a golpe de porra e incluso un concejal, desde lo alto de su caballo, arremetió con el látigo contra la población.

Estos movimientos se consideran el germen del espíritu proteccionista que caló en la sociedad civil. Esta tendencia se ha visto envuelta en no pocas tensiones, sin que sus éxitos sean del todo definitivos.

El arquitecto Toni Garcia ha elaborado para YÉ un minucioso relato sobre la lucha social por conservar Menorca, su isla natal. Desde las primeras acciones de la Obra Cultural Balear (OCB) y la asociación ecologista GOB Menorca, hasta los recientes episodios de movilización ciudadana contra la ampliación de la carretera general o el proyecto de vertido de lodos tóxicos que mantiene la Autoridad Portuaria de Baleares.

Menorca celebra este año su vigésimo aniversario como Reserva de Biosfera, un título que le fue otorgado por la extensión de territorio natural conservado, su riqueza biológica y la calidad ambiental. Este reconocimiento fue también una exigencia para mantener ese esfuerzo y hacer compatible el desarrollo con el respeto a su entorno natural y paisajístico. A la isla no le ha ido mal estos últimos veinte años. Puede presumir de un balance positivo. Miles de visitantes acuden anualmente atraídos por sus playas vírgenes, que las instituciones de fomento del turismo exhiben orgullosas, como cartel comercial de un producto bien valorado y diferente.

Faro de Favàritx (Menorca).

Faro de Favàritx (Menorca).

Este momento coincide con la iniciativa de Mediaset España y por el empeño personal de la periodista Mercedes Milà, residente en Menorca, para promocionar los valores que caracterizan la isla como símbolo del respeto al territorio y divulgar algunos de sus secretos menos conocidos.

Coinciden el aniversario como reserva de la biodiversidad, el impulso mediático por la gracia del todopoderoso Paolo Vasile, las playas de ensueño en todos los carteles turísticos y las autoridades locales exaltando las virtudes respecto a sus vecinas Mallorca y Eivissa. Paradójicamente, todo ello a la vez que el viejo debate entre el progreso y la sostenibilidad se reanima, ahora centrado en revisar la principal normativa de ordenación territorial, que la isla se dio a sí misma diez años atrás.

En rojo, territorio que se pretende desproteger: 14.285 Has, el 20,55% del territorio de la isla. Plano cedido por GOB Menorca

En rojo, territorio que se pretende desproteger: 14.285 Has, el 20,55% de la isla.
Plano cedido por GOB Menorca

En esta ocasión, la nueva proporción política en las instituciones y, sobre todo, el temor generalizado ante la crisis económica despiertan los argumentos de siempre. Aumenta el peligro de volver atrás, perdiendo de vista el futuro.

Menorca: Conciencia social y preservación del territorio“, Toni Garcia.

Comentar

2013
Diseño — Todojunto