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itziar gonzalez
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“Mi fase eterna no es constructiva sino rehabilitadora”

Por:

Barcelona, 1967. Arquitecta, urbanista y activista social. Ha sido profesora asociada al Departamento de Historia, Estética y Composición Arquitectónica en la ETSAB (UPC) y entre otros trabajos divulgativos ha hecho una cuidada restauración y ampliación del libro Barcelona, pam a pam de Alexandre Cirici, crítico de arte, diseñador, escritor y político.

Ha realizado diferentes proyectos de rehabilitación de núcleos históricos y rurales y ha colaborado con diferentes ayuntamientos catalanes. Entre 2007 y 2010 fue concejal del distrito barcelonés de Ciutat Vella, durante el gobierno del alcalde Jordi Hereu (PSC).

Quiso atacar frontalmente los graves problemas de Ciutat Vella relacionados con el tráfico de personas y de drogas y el blanqueo de dinero. Sufrió amenazas de muerte tras denunciar una presunta red de soborno a funcionarios en la concesión de licencias. Su oposición a continuar con la tramitación del Hotel del Palau de la Música la llevó a dimitir. Con esta acción, quiso hacer visible la incapacidad real de ejercer el poder que los ciutadanos le habían delegado.

Tras su paso por la política formal, ahora está enfrascada en diferentes proyectos relacionados con la revuelta social y la consecución de unas estructuras de custodia del poder más democráticas y transparentes.

P- ¿Podemos transformar la sociedad construyendo encima del actual estrato o antes se hace imprescindible deconstruir?

R- Al finalizar mis estudios universitarios de arquitectura, hice el juramento hipocrático de no construir jamás obra nueva. Creía firmemente en la responsabilidad de los arquitectos con el territorio y la cultura. La industria de la construcción y de la urbanización estaban exterminando el equilibrio entre ciudad y territorio y estaban causando la muerte de nuestra disciplina y su vocación y compromiso social. Pensé que rehabilitar los edificios y las viviendas de los centros históricos de ciudades y pueblos sería la mejor escuela para el aprendizaje de mi oficio. Rehabilitar fincas supuso también aprender oficios y técnicas artesanales, así como un gran conocimiento de los conflictos vecinales que acompañan siempre cuando se da una intervención en sus espacios comunitarios.

Por ese motivo, para mi la respuesta es clara. No hay nada que deconstruir. Las actuales estructuras políticas e institucionales están en estado de colapso y pronto caerán. No se puede evitar, ni es bueno evitarlo. Es necesario que lo que no se pensó para el bien común se derrumbe víctima de su propio mal diseño y su avaricia de poder partidario y nunca comunitario.Lo que hay que reconstruir no es la sociedad, que goza de mejor salud que sus gobernantes, sino su liderazgo. Hay que diseñar las nuevas estructuras de custodia del poder. Colaborativas y transparentes: netamente democráticas.

P- En relación a tu trayectoria personal y profesional, ¿cómo has llevado a cabo tu propia evolución? ¿Sientes que ya estás en fase plenamente constructiva?

R- Toda mi trayectoria personal y profesional se centra en el trabajo de reconocimiento de lo que ha habido antes. Rehabilitación de edificios, rehabilitación de comunidad de vecinos, rehabilitación de la confianza entre políticos y ciudadanos a través de participación y urbanismo, rehabilitación de la calidad del espacio público y ahora, rehabilitación de la política…. Mi fase eterna no es constructiva sino rehabilitadora…

P- Vivimos un momento de crisis de valores importante y lo que más trasciende hoy a la opinión pública son actitudes basadas en el pesimismo y la crítica destructiva, o bien en el puro optimismo sin fundamentos. Pero de lo que se trata es de diseñar y empezar a construir el cambio. ¿Tenemos realmente una idea clara de cómo es la nueva casa donde queremos mudarnos?

R- Sí. Tenemos muy claro que la casa dónde queremos mudarnos ha de ser amplia para incluir a tod@s. No ha de tener puertas, pero sí ventanas. La luz ha de llegar a la última esquina… nada de armarios ni cajones… nada de secretos… luz y transparencia. Pero debe ser una construcción flexible y con capacidad de adaptación y cambio. ¡Ah! Y en la parte de arriba, como en las masías catalanas… unas “golfas” dónde secar la ropa gracias al aire que entra continuamente a través de los arcos de sus fachadas…

P- ¿Qué forma geométrica consideras que puede ilustrar mejor la nueva organización social y política?

R- El actual sistema es jerárquico y piramidal y considera la base como masa. Está organizado y controlado de arriba a abajo. El futuro habrá de ser circular, colaborativo y horizontal y ha de considerar la base como la suma diversa de individualidades.

P- ¿Consideras que nos faltan arquitectos, ideólogos y directores de obra o bien necesitamos más base, más manos plenamente dispuestas a implicarse con todas las fuerzas y sin temores?

R- Falta todo el conjunto de la sociedad. En cierto sentido, estamos matando “al padre”. Ya no podemos ni queremos confiar en uno solo o en unos pocos… Queremos tomar posesión de nuestra propia capacidad de organizarnos libremente. Intentarlo y fracasar… y volver a intentarlo y fracasar de nuevo, de la mejor manera posible. Serán nuestros propios errores y obstáculos… y sabiéndonos los únicos responsables de ellos, aprenderemos como superarlos.

P- Nos interesa especialmente un proyecto en el que estás dedicada y que llamáis el “Institut cartogràfic de la reVolta”, con el que un grupo de personas implicadas en el cambio intentáis reflejar sobre el mapa el alcance y las conexiones existentes entre diferentes colectivos y movimientos sociales de Catalunya. ¿En qué estado de desarrollo se encuentra la iniciativa? ¿Qué tipo de red viaria conecta actualmente a esos grupos?

R- En este momento se está elaborando los estatutos para constituirnos como asociación. Hemos definido objetivos, equipo y calendario. Estamos trabajando en su financiación. De momento, elaboramos una base de datos y en breve empezaremos a preparar las bases cartográficas propias. Las redes que conectan estos colectivos son, a la vez, virtuales y vivenciales. Compartes información, pero no existe potencial transformador hasta que no tomamos juntos un café en la mesa de alguna cafetería…

P- ¿Cuál es el principal problema con el que os encontráis al querer tirar adelante nuevos proyectos sociales? ¿La revuelta social es cara en sentido estrictamente económico? ¿Es difícil encontrar financiación?

R- No hay ningún problema para tirar nuevos proyectos sociales… las personas necesitamos hacer política y activismo… la financiación es un problema hasta que deja de serlo… la voluntad, la perseverancia, la suma de esfuerzos y el convencimiento son más importantes que el dinero.

P- A todos los efectos legales, el ordenamiento jurídico considera a las empresas como personas en la sociedad, pero, en cambio, no les exige ningún tipo de responsabilidad moral ¿cómo crees que pueden intervenir las entidades privadas, responsabilizarse y aportar su parte?

R- ¿Cómo iba a exigir responsabilidad moral a las empresas si tampoco lo hace con los partidos políticos y los gobernantes? La responsabilidad social de las empresas es algo que debiera exigirse a las multinacionales y grandes corporaciones. Roban la riqueza colectiva y debieran pagar por ello cánones millonarios.

P- ¿Existe alternativa a los partidos políticos como intermediarios? ¿Crees que personas con la influencia social de Teresa Forcades, Arcadi Oliveres, Ada Colau, Vicenç Navarro o tú misma acabaréis organizando vuestra fuerza en forma de agrupación política para que vuestras propuestas puedan llegar a los parlamentos o es posible optar por otras vías?

R- Personalmente, trabajo junto a otras personas en la creación de un Parlamento Ciudadano. Esta cámara intenta reunir a todos los movimientos sociales y plataformas del activismo en una cámara con capacidad legislativa, de promoción y diseño de campañas de desobediencia civil y consultas ciudadanas. Este Parlamento Ciudadano ha de complementar el otro Parlamento, al que acceden por sufragio universal las candidaturas políticas. Los partidos políticos o candidaturas electorales buscan el poder. Nosotros y el parlamento ciudadano buscamos la custodia del poder.

Por ahora, nadie controla un poder ejecutivo que no realiza ninguna tarea legislativa que sea realmente deseada por la sociedad. Funcionan a golpe de decreto ley y no consultan ni que les maten. El Parlamento ciudadano nace como una segunda cámara permanente que refleje el lobby de la sociedad civil organizada. Personalmente, ya he vivido la experiencia de colaborar con un partido político. No se la recomiendo a nadie. En cambio, las CUP o Procés Constituient, ya son agrupaciones electorales que incorporan en su seno prácticas de debate más democráticas.

Retrato de Itziar González en Ciutat Vella, distrito de Barcelona en el que reside.

Retrato de Itziar González en Ciutat Vella, distrito de Barcelona en el que ella reside. Imagen cedida por el fotógrafo Llibert Teixidó.

P- ¿Crees que la participación real y efectiva sólo se puede dar, como en el caso de la antigua Grecia, en pequeñas comunidades, o bien hay algún modo con el que podemos conseguir la implicación a escala global? ¿Qué papel pueden jugar las tecnologías digitales en este sentido? ¿Las estás utilizando?

R- Creo en una red de ciudades-territorio. No confío mucho en las estructuras de estado. Se han demostrado caras y fácilmente corruptibles por el Mercado. Creo en un gran fórum de alcaldes y alcaldesas del mundo, empoderados por unos ciudadanos libres y autónomos, organizados en colectivos y cooperativas.

Las tecnologías digitales jugarán su papel, pero las comunicaciones y vivencias compartidas reales serán las que definan realmente el alcance de la construcción de un nuevo mundo. Sin reconocimiento de los otros, sin empatía, ningún pueblo sobrevivirá. Con miedo se perderá. Con generosidad y confianza, se ganará.

P- ¿Puede aspirar la ciudadanía a dominar el espacio público como algo que realmente le pertenece?

R- No hay que dominar el espacio público. Se ha de vivir y disfrutar. En él, debe poder pasar todo. Lo que hay que dominar es el espacio privado: lo que está oculto, lo que es para unos y en contra de los otros. Lo que está acabando con la calidad de nuestro espacio público es la codicia de algunos empresarios y políticos que lo han querido mercantilizar y vender.

P- ¿Cómo crees que podemos aprovechar y llenar de contenido todo lo que se construyó en su momento y que está completamente infrautilizado?

R- Dejándole a la gente que lo decida y lo ocupe y recicle.

P- Está Barcelona a tiempo de luchar contra la globalización y la unificación estética que se va imponiendo en las grandes capitales del mundo o ya es una batalla perdida?  ¿Con qué valores puede abrirse al mundo, con el fin de renovar su “marca”?

R- Hay una Barcelona que se está muriendo. Es la Barcelona de los alcaldes ilustrados y sus urbanistas. Ellos dieron paso, sin hacer nada para evitarlo, a los mercaderes y las mafias. Ahora solo queda una acción contundente por parte de la ciudadanía organizada para sacarlos de las bambalinas del poder. Nos llevará tiempo y será difícil.. pero lo haremos. Rehabilitaremos la autoestima de los barceloneses y dejaremos de preocuparnos por la marca. ¡Barcelona ya nunca más estará en venta!

 

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