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¿Película o Pesadilla?

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En 1988 empezó el rodaje de “Los amantes del Pont-Neuf” con un presupuesto inicial de 32 millones de francos. Leos Carax ya había demostrado con “Boy meets girl” y “Mala Sangre” de qué era capaz. Juliette Binoche y Denis Lavant, la pareja protagonista, apoyaban el proyecto. Todo estaba preparado y no tenía por qué ir mal, pero el rodaje arrancaba sin que nadie supiera que iban a vivir una de las experiencias más intensas de toda su vida.

Todo empezó cuando Denis Lavant se cortó un tendón del pulgar en pleno rodaje. Las aseguradoras intentaron cambiar de actor, pero Carax expresó por escrito que su película sin Denis carecía de sentido y se mantuvo intransigente. Se salió con la suya, pero los problemas solo acababan de empezar. Con el actor medio lesionado y el rodaje en marcha, el puente más viejo de París era una localización imprescindible pero demasiado delicada y peligrosa.

La única opción era fabricar un decorado en perspectiva, un gigantesco set que reprodujera el Pont-Neuf, con sus farolas y emblemáticos edificios de fondo. Y así se fabricó un decorado de 15 Hectáreas en Hérault, localización casi invisible para Google Maps. Su construcción alteró la vida de un pueblo de 2000 habitantes, que creía que iban a construir un parque acuático enfrente de su casa. Nada más lejos de la realidad. El Pont-Neuf de cartón piedra se empezó a construir, pero la estimaciones de su coste resultaron ser demasiado optimistas. Con tan solo 20 minutos rodados, ya no quedaba dinero y la producción se tuvo que parar.

¿Película o Pesadilla? Aitor Aguirre Los amantes de Pont-Neuf

Fotograma de la película “Los amantes del Pont-Neuf”, de Léos Carax.

Pasado un año del inicio del rodaje, la productora de la película se declaró en quiebra. La prensa francesa pidió ayuda a los principales productores del país y al Instituto Financiero del Cine para acabar la película. Fue entonces cuando, en el Festival de Cannes de 1989, Dominique Vignier, un productor independiente, convence a Francis Von Buren, neófito proveniente del negocio inmobiliario, para que adelante 30 millones de francos para acabar la película. La inexperiencia de los nuevos productores resulta fatídica y es preciso aportar 50 millones más. Von Buren abandona el barco y el rodaje se vuelve a detener.

¿Película o Pesadilla? Aitor Aguirre Los amantes de Pont-Neuf

Fotograma de una de las secuencias de “Los amantes del Pont-Neuf”.

El segundo parón de la producción es dramático. El decorado de cartón se deteriora debido al abandono y varias tormentas despiadadas. El París que con tanta pasión habían recreado desaparece ante sus ojos. Todo lo invertido resulta inútil. Pero quedaba el Twist, ese giro final que transforma en leyenda todo cuanto toca. El productor Christian Fechner asume los costes para acabar, se fija un presupuesto final de 70 millones de francos y se vuelve a construir París. El rodaje termina la víspera de Navidad de 1990. Fue tan largo que murió gente del equipo sin ver la película acabada, aunque también hubo nacimientos. Más que nunca el cine era como la vida.

Juliette Binoche declaraba al finalizar la película: “Hay que seguir adelante, aunque a veces haya golpes. Hay que seguir“.

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