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“Existen muy buenas ideas de negocio pero faltan los emprendedores adecuados para gestionarlas”

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Uno de los momentos clave en el proceso de gestación del proyecto BUMAYÉ fue la lectura del libro Escuela de Emprendedores. Es seguramente la obra más clara, gráfica e irónica que ha caído en nuestras manos durante todo este tiempo de gestación. Se trata de una guía práctica, amena y rigurosa que da al futuro emprendedor un baño de cruda realidad recurriendo, curiosamente, a la ficción y haciendo un símil con personajes que todos conocemos bien, como Son Goku, Homer Simpson o MacGyver.

El libro está escrito por Ferran Peiró, Albert Torruella y nuestro entrevistado, Guillem Perdrix, que es director de la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya y Profesor Asociado del Departamento de Economía de Empresa de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Es licenciado en Administración y Dirección de Empresas y ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito del apoyo a la creación y consolidación de empresas, organizando un abanico de herramientas y metodología específica para la prestación de asesoría y ayuda a emprendedores.

Hemos aprovechado la oportunidad de charlar con él para pedirle algún consejo y ponernos a prueba.

P- BUMAYÉ es nuestro primer proyecto empresarial. Hemos tardado un año y medio desde que nos planteamos la idea. ¿Es un tiempo razonable?

R- En el proceso de creación de una empresa el concepto tiempo es muy relativo, muchas son las variables que influyen en este sentido. El grado de maduración del proyecto es una de las claves y en mayor medida la que marcará la duración del proceso.

Lo importante es destinar el tiempo suficiente a la reflexión, para tratar de hacer viable el proyecto y a su vez minimizar el riesgo asociado. Cada emprendedor y cada proyecto parten de estados de maduración muy distintos y en consecuencia deberán recorrer más o menos camino.

Soy de los que piensan que las prisas no son buenas, invertir tiempo en la reflexión y maduración del proyecto es garantía de decisión acertada. Debemos tener en cuenta que en esta primera fase “pre empresa” se está construyendo las bases, en gran parte, marcarán el éxito o fracaso del proyecto.

En vuestro caso, un ritmo lento pero seguro, hehe.

P- Con la creación de empresas, ¿crees que se corre el riesgo de que suceda lo que ya pasó con la construcción, que se levantaron casas con los cimientos aún húmedos?

R- En los últimos años, en gran parte debido a la situación de crisis en la que estamos inmersos, se está generando un boom en materia de creación de nuevas empresas. Desgraciadamente, muchas personas han perdido su empleo y ven la creación de empresas como su oportunidad para regresar al mercado laboral.

Es importante tratar de entender que no todos disponemos del perfil emprendedor necesario para generar y gestionar nuestro propio lugar de trabajo y que para crear una empresa es necesario analizar el mercado y madurar la idea.

En épocas como la actual, muchas empresas se crean más por la necesidad de sus promotores, que no por la detección de una oportunidad de negocio que justifique su creación; hecho que pone en grave riesgo la viabilidad de dichas empresas a corto y medio plazo. En este sentido, es muy importante analizar el proyecto empresarial, tanto desde el punto de vista de la potencial oportunidad de negocio, como de las características emprendedoras de las personas que lo gestionarán.

P- Hace dos años jamás nos habíamos planteado seriamente emprender porque nos sentíamos muy a gusto en nuestros puestos de trabajo. Supongo que últimamente has conocido un montón de casos como el nuestro… ¿Ya habéis decidido el personaje de ficción que mejor define a este perfil de emprendedor?

R- Paralelamente al perfil emprendedor que hemos descrito anteriormente, es decir, aquella persona expulsada del mercado laboral y que ve en la creación de empresas la oportunidad de regreso, nos encontramos con emprendedores que identifican una oportunidad pura de negocio: una demanda del mercado que, mediante sus capacidades, conocimientos y experiencia serán capaces de cubrir.

Cierto, cada vez más existen nuevos emprendedores que no emprenden por necesidad sino porque su perfil emprendedor inquieto les lleva a plantearse nuevos retos profesionales y personales. Es un tipo de emprendedor normalmente muy preparado, consciente de los riesgos asociados a su proyecto, pero a su vez ilusionado y motivado para la nueva aventura que les espera.

Mmmm, lo podríamos asociar a un perfil tipo Remy, el ratón protagonista de la película Ratatouille, que sueña con convertirse en chef y para ello hace una alianza con el hijo de uno de los cocineros más prestigiosos de París.

libro escuela de emprendedores guillem perdrix

El libro “Escuela de Emprendedores” tendrá segunda parte.

P- Cuando escribisteis el libro Escuela de Emprendedores ¿lo hicisteis ya previendo el boom actual o este fenómeno os ha sorprendido? ¿Se hace ya necesaria una segunda parte del libro?

R- La verdad es que sospechábamos un boom, desde hace tiempo comentábamos que el tema de la creación de empresas estaba muy de moda, que todo el mundo hablaba de emprender. De todas formas, debemos reconocer que igualmente nos ha sorprendido la magnitud del fenómeno. Da la sensación que ahora todos debemos ser emprendedores, crear nuestras propias empresas, ser nuestros propios jefes… y que si no lo hacemos es que algo falla.

No quiero desanimar a nadie, pero no todos podemos ser emprendedores ni la creación de una empresa es siempre la mejor decisión.

Esto no significa que queramos frenar la creación de empresa, al contrario, dejar muy claro que apoyamos el fomento y la sensibilización en materia de creación de empresas, pero a su vez creemos necesario que los emprendedores reciban una orientación en este sentido. Es decir, que tomen consciencia del tipo de emprendedores que son, que conozcan sus capacidades y aptitudes, y sobre todo que reflexionen y analicen sus proyectos empresariales antes de tomar la decisión de emprender.

Escuela de Emprendedores se gestó con esta idea, la de ser una guía muy práctica que mediante ejemplos de casos muy reales pueda acompañar a las personas emprendedoras en este complejo y a su vez ilusionante proceso de emprender.

Necesaria no lo sé, pero espero sirva de ayuda a tantos emprendedores como hizo la primera; en este sentido, la segunda parte de Escuela de Emprendedores se está cocinando y espero la podamos tener lista para primavera.

P- En el momento de empezar a diseñar el proyecto BUMAYÉ, nos quedamos perplejos ante la enorme cantidad de servicios de apoyo, aceleradoras, jornadas, actividades, talleres que existen… Imposible diferenciar el bien del mal ante una oferta tan abrumadora… ¿Ayudar a emprender se está convirtiendo en un gran negocio?

R- Si, ayudar a emprender es casi mejor negocio que emprender. Antes, prácticamente todos los programas y servicios de creación de empresa eran públicos, eran otros tiempos y el poco volumen de emprendedores no daba negocio al sector privado. Ahora las cosas han cambiado. El boom de la creación de empresas y la falta de recursos públicos ha permitido que el sector privado rápidamente haya visto su oportunidad de negocio.

Cierto, muchos emprendedores se acercan a nosotros totalmente desorientados sin saber muy bien adónde dirigirse. Creo que las personas emprendedoras deben aprovechar la buena oferta pública existente y cubrir, mediante la privada, aquellas particularidades a las que la pública no puede llegar. Por ejemplo, en el caso de las cooperativas, desde la Federación tenemos un programa de creación de cooperativas que ofrece a las personas emprendedoras una orientación y acompañamiento para la constitución de sus empresas cooperativas.

P- La emprendeduría debería ser asignatura obligatoria en los institutos?

R- Creo que es interesante que nuestros jóvenes conozcan la posibilidad de crear su propia empresa, pero sobre todo conozcan los comportamientos y actitudes asociadas a ello, como por ejemplo la búsqueda de oportunidades, la iniciativa, la búsqueda de información, la persuasión, la autoconfianza, la independencia, la asunción de riesgos, la persistencia, la planificación o la fijación de objetivos. Comportamientos válidos, no sólo en la creación de empresas, sino en muchos otros ámbitos sociales.

P- ¿Qué aptitud echas de menos entre los emprendedores locales? ¿Qué perfil predomina y cuál escasea?

R- Destacan dos perfiles de emprendedores muy concretos: el que emprende por necesidad y el que emprende por oportunidad. Lógicamente, el segundo tiene muchas más posibilidades de éxito que el primero.

Existen muy buenas ideas de negocio, pero faltan los emprendedores adecuados para gestionarlas. De hecho, una de las frases más habituales acostumbra a ser “qué idea más buena, lástima que la quieras gestionar tú”.

Faltan emprendedores con capacidad de ejecutar, personas capaces de transformar ideas en proyectos. La idea por sí misma no vale nada, es necesario que vaya asociado a un plan de ejecución. Una idea “normal” bien gestionada se puede convertir en una buena empresa; una buena idea mal gestionada se puede convertir en un desastre empresarial.

P- Muchos estamos de acuerdo en que el actual modelo económico, social y político es un fracaso, pero pasar del discurso a la acción no es tan fácil… Desde el ámbito empresarial ¿cómo se puede aportar un granito de arena para favorecer un cambio de paradigma? ¿Montar una cooperativa es una manera de hacerlo?

R- El cambio de modelo económico, político y social pasa, en parte, por un cambio de mentalidad de las personas que formamos parte de él. Creo que cada vez tenemos más claros nuestros principios, queremos una sociedad con valores, democrática, participativa, solidaria. Cada vez somos más las personas que escogemos estos valores a la hora de crear nuestra empresa.

Una cooperativa es una forma de hacer empresa democrática, participativa, social y con valores; válida para cualquier tipo de actividad y presente en todos los sectores de la economía.

P- ¿Una Sociedad Limitada es, en esencia y desde tu punto de vista, una empresa insolidaria e injusta?

R- No, en absoluto. Las personas que la forman son las que marcan el tipo de empresa con el que quieren desarrollar su proyecto empresarial.

La ventaja de la cooperativa es que lleva implícitos los valores sociales, democráticos y participativos en su ADN. La ley de cooperativas y los estatutos de la propia cooperativa regulan el estos valores, facilitando su cumplimiento. Actualmente las Cooperativas de trabajo están liderando el crecimiento empresarial y de generación de ocupación en el estado español.

Con más de 8.000 puestos de trabajo en el estado español, entre enero y septiembre de 2012, la ocupación en las cooperativas de trabajo aumentó un 300% respecto al mismo período del año anterior. El conjunto de la economía social representa actualmente el 10% del PIB español, una muestra de la vigencia y la actualidad de un modelo económico basado en las personas.

P- ¿Cómo debe ser, desde tu punto de vista, el modelo económico ideal del futuro?

R- Vivimos una época en la que todos somos testigos de la inquietud social, la parálisis del crecimiento económico y la inseguridad a la que se enfrentan las generaciones futuras en términos de empleo o servicios sociales. En este sentido, pienso que las cooperativas, en tanto que empresas y también como forma de relacionarse con el entorno, son capaces de contribuir de forma significativa al modelo económico ideal del futuro.

Por ejemplo, las cooperativas mantienen sus recursos económicos bajo el control democrático de sus miembros y estos participan directamente en la gestión de la empresa a través de sus propios órganos de gobierno. Además, el modelo cooperativo es válido para todo tipo de sectores económicos y genera negocios eficientes y eficaces que satisfacen las necesidades de sus miembros, permiten su participación y se rigen por valores en el momento de tomar decisiones. Existen cooperativas de todos los tamaños, lo cual nos asegura que pueden funcionar a pequeña y a gran escala.

En tanto que empresas centradas en los valores y no sólo en la generación de beneficios, las cooperativas comparten principios acordados internacionalmente y trabajan juntas para construir un mundo mejor a partir de la cooperación.

P- Como generadora de contenidos creativos para empresas, BUMAYÉ defiende que las empresas deben tener un posicionamiento social, transmitir valores y ser agentes constructivos de una sociedad mejor. ¿Nos estamos complicando la vida defendiendo esta tesis?

R- No, al contrario, la sociedad que estamos construyendo valora cada vez más la implicación social, la interrelación con el entorno, la conexión con los demás, el trabajo en red, la colaboración, etc. Somos seres sociales que entre nosotros buscamos la cooperación. Lo mismo vale para las empresas que son excelentes transmisores de los valores y actitudes de sus integrantes. Dicho sea de paso, son valores que las cooperativas incorporan de forma natural trabajando a favor del desarrollo sostenible de sus comunidades y su entorno, mientras permiten a las personas trabajar juntas para crear empresas sostenibles capaces de generar puestos de trabajo y prosperidad.

P- Durante la entrevista hemos dado por hecho que somos emprendedores, pero quizá no nos merecemos el término. En realidad, ya no sabemos ni qué implica… ¿Se ha pervertido el significado de la palabra “emprendedor”? ¿Cuál es para ti su definición más pura?

R- Si, totalmente pervertida, en la mayoría de casos utilizada fuera de contexto; por ejemplo como sinónimo de empresario.

Cada vez resulta más complicado definir el término emprendedor. De las múltiples y diversas definiciones personalmente acostumbro a quedarme con un poco de cada una de las existentes. Es decir, entiendo el concepto emprendedor como la habilidad de la persona para transformar ideas en actos, mediante unos conocimientos (reconocer oportunidades), competencias (planificación, organización y análisis) y actitudes (iniciativa e innovación).

P- Sabemos que el porcentaje de éxito entre las startup es más bien bajo, pero estamos animados y confiamos en la propuesta porque detrás hay un muy buen equipo… ¿Proyectos más raros habrán funcionado, no?

R- Las cifras no son excesivamente positivas, actualmente la tasa de mortalidad empresarial se sitúa en un 60% durante los tres años de vida de la empresa.

En gran parte por la tipología de proyectos, normalmente unipersonales y orientados exclusivamente a la auto ocupación. Contrariamente los proyectos de emprendimiento colectivo, por ejemplo las cooperativas de trabajo, acostumbran a ser mucho más sólidos; la tasa se sitúa por debajo del 50% durante los cinco primeros años de vida.

Tal y como hemos comentado, principalmente el éxito de un proyecto se basa en el valor que puede aportar la idea al mercado y la capacidad de los emprendedores para ejecutarla.

El punto de partida es identificar una oportunidad de negocio, es decir, una necesidad no cubierta en el mercado y tener la capacidad para darle respuesta. En la mayoría de casos, la clave del éxito reside en entender al mercado; concretamente, conseguir que se produzca la transacción mágica. Es decir, que el cliente intercambie su dinero por nuestro producto o servicio.

Si conseguimos entender al cliente, saber qué quiere, cómo lo quiere, por qué lo quiere y el valor que le da a nuestro producto o servicio, tenemos mucho ganado. Debemos tener en cuenta que, desde el punto de vista de la persona emprendedora, no existen proyectos raros. A los ojos de los expertos la cosa cambia. La clave es entender por qué funcionará el proyecto. En el caso de poder entenderlo, pasa de ser raro a ser singular, curioso, peculiar.

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