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Imagen del alfabeto que Rafa Goicoechea ha diseñado para YÉ.
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EDITORIAL: Condenados a #Emprender

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Vivimos un boom de eufemismos, de vericuetos para escurrir el bulto y desviar la atención de las connotaciones peligrosas. Para los que tienen la vida resuelta, es época de evitar riesgos. Es tiempo de presidentes que se hacen el muerto y de conceptos insinuados sin que nadie los mencione directamente. Es momento de grandes palabras vacías de contenido. ¿Por qué nos encantaba la palabra #Glasnost en boca de Gorbachov y #Transparencia suena mezquina en la de Cospedal?

Es fascinante la rápida evolución del significado de las palabras, del deslizamiento de sus matices. Las hay que pasan del pódium al abismo en solo un par de años. Como ocurre con los héroes que nos defraudan o con los deportistas que caen en el agravio del doping, abusar de los términos nos lleva a despreciarlos. #Emprendedor es un icono en este sentido. Todo un hit en el romancero popular.

Vivimos una contaminación de conceptos transgénicos. Nos han inoculado una percepción de la realidad distorsionada. A fuerza de repetírnoslo en voz baja, como una letanía de autoafirmación cuando el terror nos inmoviliza en el escondite de debajo de la cama, hemos llegado a creer que la crisis no es una calamidad, sino un territorio de oportunidades. Ya que nadie va a echarnos una mano en eso, estrujémonos el cerebro para destilar una idea genial que nos saque de la ciénaga. Seamos #Emprendedores y montemos una #StartUp.

Sin embargo, nadie nos lo ha explicado bien. Tenemos la cabeza hecha un lío. ¿Ser #Autónomo es ser #Emprendedor? ¿Abrir una lavandería es crear una #StartUp? ¿Esos banners que anuncian seminarios online para hacerte #Emprendedor los ha inventado el chico más avispado de la clase? ¿Me van a enseñar las claves del éxito por 500 €, o tal vez deduciré que una de las claves del éxito es convocar a cuantos pardillos puedas para que te paguen 500 €? ¿Si es tan guay sentirse partícipe, por qué los bancos no hacen #Crowdfunding? ¿Qué genes compartimos con Mark Zuckerberg o Steve Jobs?

Que no nos engañen con eso. No todos estamos capacitados para #Emprender. De hecho, no nos prepararon para eso ni en el colegio ni en la universidad. Nos adiestraron para otra modalidad de sumisión. Nos anularon la creatividad, como si fuera un vicio infantil. Tenemos claro, eso sí, que el formato empresarial ha evolucionado radicalmente. El taller de polígono industrial o la torre de oficinas ya no son los centros productivos principales. La materia plástica del sector servicios puede adquirir formas asombrosas, y rentables, en nichos que hace poco nos parecían disparatados.

Negocios nuevos e insospechados pueden salvarnos de la desesperación. De verdad hay futuro para la inventiva y la audacia. Siempre lo ha habido. Quizás ahora sintamos la presión de vernos forzados a hacerlo, sin alternativas, condenados a #Emprender. Para los que tienen la vida resuelta, es época de evitar riesgos, y para los que no la tienen, es hora de jugársela a la ruleta rusa. ¿Nos queda acaso otra posibilidad de subsistencia? ¿Albergaremos otra ilusión de prosperidad?

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