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“En ADE nunca me hablaron del tercer sector y en Educación Social nadie me habló del mundo empresarial”

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Òscar Palencia, de 27 años, vive en equilibrio constante para poder conjugar su faceta empresarial, su necesidad de contribuir a la sociedad y su lado más creativo. Hace justamente un año lanzó un proyecto que le permite canalizar todas sus inquietudes y dar lo mejor de sí mismo. Se trata de Palens, empresa que se dedica al diseño y fabricación artesanal de gafas de sol con montura de madera.

Nos recibe enérgico en su sede de Badalona. Se nota que le gusta lo que hace. No en vano, invirtió en este proyecto los ahorros de mucho tiempo para poder cumplir uno de sus sueños: dar la vuelta al mundo a vela. Se quedó sin viaje, pero no sin aventura.

LOS INICIOS

P- Comenzaste tu actividad empresarial en plena etapa de crisis económica ¿la consideras tu ecosistema natural?

R- Efectivamente, puse en marcha el proyecto Palens en tiempos de recesión. Estuve un año investigando cómo hacer el producto y en agosto de 2012 salí al mercado. Sin crisis no hubiera podido hacerlo. En situación de bonanza económica mis proveedores de madera fabricaban para grandes constructores e inmobiliarias y no me habrían dado la oportunidad. Si en aquellos momentos voy allí y les digo que quiero hacer unas pruebas con madera para un nuevo proyecto, me dicen que no seguro. Ellos reconocen que hubiera sido así.

P- ¿Si uno quiere, puede? ¿o ahora mismo, el querer se ve muy frenado por el poder hacer las cosas?

R- Yo creo que la crisis no tiene nada que ver con que tú hagas un proyecto y te salga bien o mal. La crisis no frena el proyecto. Tal vez frena una parte de las ventas. Si un proyecto es bueno, da igual los tiempos que corran. Quizás lo digo porque a mí me ha ido bien. A otro que no le va bien la excusa o la realidad puede ser la crisis. He visto proveedores de muebles que, ante la actual situación, se han tenido que reinventar y ahora hacen unos diseños espectaculares. Usando, por ejemplo, tecnología led. Lo han hecho para diferenciarse de otros fabricantes del sector y les ha ido bien.

P- ¿Crees en la protesta como forma principal de revolución?

R- No tengo mucho tiempo para pensar eso. Valoro, por ejemplo, lo que los indignados hicieron en su momento. No fui a la Plaça Catalunya de Barcelona, porque soy de los que me quedo en casa, pero ni tanto ni tan poco. Está bien quejarse, pero está bien que, aparte, en tu día a día hagas algo más específico para cambiar las cosas.

Yo siempre remarco que empecé mi proyecto ilegalmente, en el sentido de que si lo hubiera hecho legalmente estaría muerto desde el primer momento. Hay que luchar contra el Sistema. En su momento, no pude crear una empresa siguiendo los pasos legales establecidos y me lo monté para salir adelante saltándome las reglas en favor del proyecto. Eso sí, una vez la empresa está en marcha y funciona, no hay más cojones que pasar por el tubo.

P- ¿Quién te ha ayudado más en todo el proceso de creación de la empresa, las personas o entidades y organizaciones?

R- Las personas, las personas y las personas.

P- ¿Se puede montar una empresa con 500 euros y un mes o nos engañan?

R- Nos engañan. Yo pensaba que podría montar el proyecto con 500 euros y un mes, pero estuve un año y, obviamente, la necesidad de inversión fue en aumento. Pero cuando estás dentro del proyecto y estás motivado consigues el dinero de donde sea. Todo lo que tenía ahorrado para dar la vuelta al mundo a vela, que es mi sueño, lo invertí en Palens.

P- ¿La solución es irse del país? ¿Estuviste un tiempo viviendo en Australia? ¿Por qué decidiste volver?

R- A Australia solo fui a estudiar inglés, pero la estancia me abrió la mente. Para mí, viajar no es huir del país sino buscar ideas. Salir de viaje, sea por turismo, para estudiar o para trabajar, siempre supone ver cosas que aquí no has visto ni verás nunca. Durante un viaje, cuanto más te impliques con las personas de allí, más cosas nuevas descubres.

retrato oscar palencia palens

Una imagen de Òscar Palencia en la entrada del taller de ‘Palens’.

EL PRESENTE.

P- Sabemos que sientes debilidad por la vertiente social y compartimos contigo que los negocios pueden ser perfectamente compatibles con la responsabilidad social y ambiental. ¿Por qué crees que les cuesta tanto verlo a las empresas tradicionales?

R- Educación Social es una carrera que no me ha dado salidas pero sí valores. Para terminar me quedan dos asignaturas y el proyecto final. Desde mi punto de vista, lo ideal es poder ligar tu proyecto empresarial a un proyecto social. Llevar adelante un proyecto de emprendimiento de carácter social también es rentable. No supone necesariamente perder dinero. Puede ser viable.

Cuando estuve en ADE, nadie me habló del tercer sector y cuando estuve en Educación Social, nadie me habló de mundo empresarial. Recuerdo que un día le dije al rector de la universidad: “Os estáis equivocando. Debéis tomar las dos vías y hacer asignaturas que conjuguen los dos temas”. Es más necesario que nunca este equilibrio entre el modelo empresarial y el sector social de apoyo a las personas.

Si has estado en ESADE toda la vida y no has hecho nada relacionado con el ámbito social, es normal que hagas las cosas de una determinada manera. Los académicos deben empezar a cambiar el punto de vista para que los jóvenes futuros profesionales también lo hagan.

P- ¿Cuál es el sello ideológico de Palens?

R- Si tienes que hacer cajas como package y las puede realizar un colectivo de personas con problemas de exclusión social ¿por qué no apostar por ellas? A nosotros nos producen las cajas personas con discapacidad. Así pones tu grano de arena.

Por otro lado, reciclamos todo lo posible y con todo lo que podemos. Tenemos una línea de gafas skate, con madera usada de tablas en desuso. También una edición de gafas náufragas, con madera que hemos tomado del mar. No todo lo podemos reciclar ¡ya nos gustaría! Reciclar implica que no haces dos gafas con el mismo tono de madera y que, por tanto, no puedes hacer catálogos para ir a vender en las tiendas. No todas las ideas son viables a la hora de producir.

Antes de la crisis, hubiera podido conseguir madera que las constructoras tiraban y utilizarla para hacer gafas. Pero ahora este sector está muy parado. De todos modos, utilizamos madera que proviene de bosques sostenibles y nos aseguremos de ello pidiendo el certificado al proveedor.

P- Antes nos hablabas del package. Cuidáis mucho el envoltorio de las gafas de sol que vendéis. ¿Alguien os ha comprado alguna vez unas gafas porque quiere la caja?

R- Sé que a algunas tiendas han vendido las cajas solas. Las cajas de madera con la que servimos las gafas Palens quizás no sean prácticas para el día a día, pero terminan siendo publicidad para la marca, ya que los clientes acaban ubicándolas encima del escritorio o la mesa de la oficina para poner los bolígrafos o utilizarlas de cenicero.

P- ¿Cómo han ido cambiando en este tiempo tus funciones y jornada laboral en la empresa?

R- Delegar es difícil, pero si lo haces creces más y tienes más tiempo para ti. No es fácil delegar porque es dinero que tienes que pagar a fin de mes. Actualmente, soy el diseñador de las gafas. Ahora estoy preparando una campaña con nuevos modelos de gafas de sol de madera recubiertas de piedra natural. Me dedico a investigar nuevos materiales y a diseñar nuevos modelos. Para hacer esto tienes que estar todo el día buscando proveedores y conociendo gente. Todo el día estás fuera…

Al principio, te lo tienes que comer todo y eso es algo positivo. Yo ya no hago de comercial, pero en su momento lo hice y, por tanto, ahora sé cómo puedo apoyar a la directora comercial, porque conozco bien el proyecto en todos sus ámbitos. Ella gana más que yo. Este mes no he podido cobrar, pero los trabajadores sí.

Por otro lado, al inicio empecé lijando yo. Ahora es un trabajo que también he podido delegar y el profesional que lija lo hace mucho mejor. Yo fregaba el suelo y firmaba contratos… Cubría en solitario todas las facetas.

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Trabajador de ‘Palens’ durante el proceso de fabricación de las gafas.

P- ¿Si crecéis mucho en el futuro deberéis abandonar en parte el proceso artesanal escrupuloso actual?

R- Hago todo lo posible para que esto no ocurra, pero no es nada fácil evitarlo. Hoy en día una empresa no puede tener trabajadores por culpa del Estado. Lo que te cuesta un trabajador es inviable. Este mes de julio hubiera podido tener el triple de personal porque la demanda de gafas creció mucho, pero no puedo tener más personal porque si lo hago estoy muerto. Cuanto más trabajadores tienes más muerto estás.

En julio éramos 18 personas trabajando, pero podríamos haber sido muchas más. La Ley te limita en este sentido y el coste es demasiado elevado. Nosotros necesitamos muchos trabajadores para producir, pero al final hemos optado por quedarnos con los trabajadores justos para poder realizar 100 gafas al día. Si tenemos más demanda no podemos dar respuesta. Iremos creciendo poco a poco. No lo podemos hacer de un día para otro.

Por otro lado, mantenemos el sistema manual, pero vamos mejorando las herramientas y los métodos para poder producir más rápido sin renunciar a la calidad. Se trata de perfeccionar el sistema de producción para hacer más con las mismas personas. Entonces sí salen los números. Somos una empresa que siempre estaremos en Barcelona con gafas producidas por artesanos. Nunca tendremos un botón de start que, presionándolo, te salgan las gafas hechas. El día que esto ocurra estaré completamente desmotivado.

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Monturas de madera en fase de producción.

EL FUTURO.

P- ¿Crees en los emprendedores que inician proyectos para venderlos a precio de oro al cabo de un tiempo? ¿Continuas teniendo ofertas en este sentido?

R- Pasa mucho en Internet, pero yo no creo en eso. Hay muchas personas que me dicen: “Dentro de un año te vendes el negocio y te forras”. Ya van con esta mentalidad. Cuando empiezas un proyecto de este tipo, durante el primer año no tienes sueldo. Entonces es obvio que lo que te mueve no es el dinero sino el hecho de seguir adelante. El mundo de las gafas de sol me gusta. Soy reacio a promover proyectos para venderlos cuando funcionan. No es fácil que te pase, pero tampoco quiero que me pase. Mi idea es seguir trabajando muchos años en este proyecto.

Me han querido comprar acciones pero entonces ya dejas de ser tú mismo. Tienes presión, tienes otro que te dice cómo hacer las cosas. En los inicios me ofrecieron bastante dinero. Había sacado unas gafas que eran una mierda y me pusieron 50.000 euros sobre la mesa. Este valor va creciendo conforme entras en el mercado. Si hubiera aceptado, seguro que me hubiera acabado arrepintiendo. Y seguro que el proyecto ya no me diría nada y ya no estaría hoy aquí.

P- ¿Te da miedo que alguien más grande te copie y te hunda?

R- Me han copiado muchos. Pero yo fui el primero. La gente ya nos conoce como “Palens, las originales”. El mercado es libre y cada uno puede hacer lo que quiera. Pero la gente nos sigue respondiendo, porque detrás de la empresa hay valores como la empatía y la sinceridad. Nosotros no mentimos a nadie. Otros fabrican en China y lo venden como hecho aquí.

P- ¿Cómo os abriréis internacionalmente? ¿Cómo surgió el interés por parte de consumidores de otros países?

R- La batalla comienza realmente a partir de finales de este mes porque nos vamos a una feria internacional en París. Tendremos presencia con un stand. La demanda internacional se generó en las redes sociales. En Facebook tenemos 11.000 seguidores de todo el mundo.

En Catalunya tenemos ahora unos 190 puntos de venta. En España unos 100 más. Hemos enviado gafas a Japón, Arabia Saudí, Australia, Irlanda, Finlandia, Alemania, Italia… Hace unas semanas abrimos en Estados Unidos y ahora estamos cerrando un acuerdo con México. Me han llamado desde Colombia pidiendo por “don Óscar Palencia” porque quieren distribuir… Una tienda de Grecia se puso en contacto conmigo porque una mujer nos había localizado por Internet y quería un modelo de gafas en concreto.

P- ¿Crees que de aquí a unos años podrás dar la vuelta al mundo que te quedó pendiente con tu amigo? Él si la hizo. ¿Quién tiene más envidia sana de los dos, tu amigo de ti o tú de tu amigo?

R- Mi amigo todavía está dando la vuelta al mundo. Está en las Islas Fiji ahora mismo. Soy de los que siempre quiero lo que no tengo. Ahora estoy aquí y quisiera estar allí y si estuviera allí me gustaría estar donde estoy ahora. Seguramente es gracias a este inconformismo que el proyecto va bien. Siempre quiero más y más, pero detrás de una mirada positiva y no pensando en el dinero, sino con la intención de ofrecer un producto cada vez más evolucionado y mejorando cada vez más las gafas, que ahora, por ejemplo, se pueden graduar.

La ilusión se encuentra en el hecho de tener un proyecto personal, en las ganas, en tener personas trabajando contigo, en fabricar gafas, venderlas a las tiendas y sobre todo en el hecho de que, además, el cliente final te da las gracias, te dice que las gafas son muy chulas y se cuelga fotos en Instagram con las gafas puestas… Aquí radica mi felicidad. Todo va bien, a pesar de que a finales de mes no haya dinero.

P- ¿Te ves vendiendo gafas de aquí a 10 años? ¿O crees que ya estarás en otra historia?

R- Para mí, Palens es un proyecto y no una empresa. No lo será hasta que no sea algo consolidado. El día que pague las deudas que debo al banco y a familiares, diré que soy un empresario. Mientras tanto, Palens es un proyecto… y lo que queda todavía.

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