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benja villegas
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Licántropos filántropos

Por:

Hay cosas que me flipan. Me flipan los materiales. Me flipa el vinilo, la cinta magnética, el plástico, el papel, el cartón… Me flipan palabras como ‘filántropo’ y ‘licántropo’, siempre pienso en hacer una canción que se llame ‘Licántropos filántropos‘ o un diseño, o un relato, o lo que sea, pero que se llame así y que trate de hombres lobo que matan pero, a su vez, ayudan a la gente de forma desinteresada, rollo Jess Franco.

En eso nos hemos convertido un poco todos, en licántropos filántropos. Aniquilamos la industria musical para saciar nuestra hambruna, descargamos sin coste para escuchar, tantear y quizá, algún día, comprar un disco o una entrada. Por otro lado, el consumidor se ha convertido en un promotor desinteresado, un filántropo que, con sus redes sociales como plataforma, recomienda con pasión (¡y sin esperar nada a cambio!) a tal o cual artista, sea más o menos conocido.

Yo tengo que agradecerle al mainstream (otra palabra que me flipa) que en los noventa dejase sitio para un grupo como Nirvana. Iconizar a un tipo como Kurt Cobain hizo que cientos, tal vez miles, de grupos alternativos avalados por él llegaran a nuestras cintas (magnéticas) de cassette y nos empujaran a comprar un vinilo, un cd y esa entrada de concierto que guardamos como un tesoro. Hablo de Mudhoney, Daniel Johnston, Beat Happening, Meat Puppets y un larguísimo etcétera.

Aquel estallido de guitarras distorsionadas me transformo como púber. Y me hizo, por un lado, confiar en lo ‘alternativo’ y en las ‘alternativas’. Cine, prensa y literatura alternativos o una buena alternativa a lo que todo el mundo haga (por alternativo que sea) son cosas que he intentado afianzar en mi modus vivendi. Eso sí, al mainstream lo miro de reojo, por si salen otros Nirvana, ya sabes.

huele como a espíritu postadolescente

Portada del libro ‘Huele como a espíritu postadolescente’, de Benjamín Villegas

A un servidor, esta mierda de situación de la industria le ha permitido financiar y grabar un disco gracias al crowdfunding y un vídeo. Así de simple. En 15 años de bonanza fui incapaz. Incluso pude hacer de director creativo de todo y diseñar las portadas, la web y toda la mandanga. Acojonante. Una editorial alternativa me ha permitido escribir mi primer libro de relatos, y yo los he dividido en tres bloques: vinilo, lycra y celuloide, tres materiales que me flipan.

No puedo estar más de acuerdo en que hemos caído en la era de la música ‘fast food‘ y no sé si esto es bueno o malo. Me da igual si aquel cocinero come alguna vez en McDonald’s, lo que mola es que lo que él cocine sea exquisito.

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