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_KFC
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Imagen & Música

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21.45 h. Nos sentamos a cenar. Nuestra hija de 5 meses duerme plácidamente, por fin, en su moisés. Mirarla en estos momentos es peligroso, porque uno corre el riesgo de resbalarse con su propia baba. Además, si al cruzar la mirada la criatura se despierta, cabe recordar un consejo del curso de crianza: por la noche debemos ser los padres más sosos del mundo.

Así que, una noche más, se hace el silencio y entramos en vida monástica. Además, hoy tenemos deberes, y no como padres. Desde Bumayé nos proponen escribir un artículo, sobre la imagen y la música. La música y la imagen. ¿El orden importa? Las conversaciones entre ambos se suceden, a veces airadamente susurradas al oído… en estos últimos 5 meses nuestra actividad cultural audiovisual es eminentemente nocturna y mucho más visual que sonora…

Sin embargo, ambos creemos tener mucho que decir. Freelances del audiovisual, participamos en producciones y somos consumidores empedernidos del género… ¿De qué estamos hablando? Perdón, otro daño colateral de ser padres es un cierto estado ‘beta’, en donde ni se está del todo despierto durante el día, ni del todo dormido de noche. Mamás&Papás zombies nos llaman. Hablamos del nuevo concepto de videoclip: del videoclip con títulos de crédito, un sencillo pero necesario avance que celebramos. Lo celebramos porque reivindica y dignifica. Quizás porque en muchas de estas producciones los del equipo no cobramos pero, oiga… ¡Formalmente se agradece aparecer en unos créditos!

Desde una óptica más angular, creemos que el mercado nacional está viviendo un boom del videoclip de autor, en detrimento del manido, transido y más que aburrido videoclip promocional-comercial. Lo mismo sucede en el apartado internacional, aunque fuera lleven más años que aquí y las necesidades comerciales se hayan encontrado con los realizadores más genuinos y provocadores.

lydia y alberto

Lydia Freixes y Alberto Bañares, a oscuras y en silencio

Entre siseos, llegamos a nuestra pequeña conclusión, de la cual estamos orgullosos, puesto que siendo mamá y papá zombies, las intelectualidades no están a la orden del día. Después de 5 meses de noches sufridas, viendo videoclips sin sonido, no nos cabe duda del carácter indivisible de la fusión música-imagen en el videoclip. Por tanto, lo que cambia en una cambia en la otra. Después de observar cómo ha variado la manera en la que se produce, consume y distribuye la música desde los últimos 10 o 15 años; eso solo ha podido conllevar la aparición y consolidación de un nuevo tipo de videoclip, alternativo y de autor, que además se sirve de Internet como canal de distribución.

El videoclip es ahora un terreno mucho más libre que en las últimas décadas del S. XX. Establecido como un género audiovisual en sí mismo, consciente de sus fronteras, a la vez que deseoso de transgredirlas, cada vez está más integrado con la propia música a la que le pone imagen.

A nivel nacional, se producen verdaderas obras maestras de grandísima personalidad: tales como las dirigidas, entre otras muchas, por Victor Carrey, Alan Masferrer, Pablo Maestres, Jesús Hernández, César Pesquera o, cómo no, Canadá.

Nos quedamos aquí, constreñidos por el volumen de caracteres del texto. No sin antes contaros que en estas 3 noches que hemos tardado en escribirlo hemos logrado ver 17 videoclips sin audio, 9 en mono unidos por los cascos, cambiado 20 pañales, dado litro y medio de leche y dormido 15 horas. Bueno, en realidad, ahora dormimos más…

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