facebooktwitter google-plusinstagrampinterest

camil
Compartir —

¡Fliparse mola!

Por:

La entusiasmada aserción que da título al artículo fue lo primero que nos dijo Camil –el músico que está llamado a bajar la media de edad de la escena alternativa barcelonesa– nada más cruzar la puerta de la casa de Nico Roig. Allí le esperábamos para regrabar las siete canciones que forman ‘Màquina espatllada‘, la primera referencia de nuestra recién estrenada Infancia en escabeche Records.  Estaba claro que ese ‘¡Fliparse mola!’ iba tanto para él como para nosotros.

Lo tengo claro, porque aquí ni nosotros somos Alan McGee, ni Camil es Johnny Cash (quizá Nico sí sea un poco Steve Albini, ya que, como él, reniega aparecer acreditado como productor del disco y afirma haberse limitado a ‘apretar el botón de Rec‘). Aquí todos estamos jugando a hacer realidad lo que queremos ser. Y es que, como dice Stefania Lusini (co-fundadora de IE Records junto a Caterina Balcells y el arriba firmante) en su proyecto paralelo: ¡Jugar es algo serio!.

La flipada empezó el feliz día en que Alba Pujol, –madrina de la criatura y conocedora de la labor de Infancia en escabeche: sacar a la luz raras y refrescantes muestras de creatividad infantil o adolescente de ayer y de hoy, mediante exposiciones, publicaciones o eventos– nos enseñó las grabaciones que hacía con su ahijado en sus ratos de canguro (1). Camil Arcarazo es un multiinstrumentista de 10 años que compone e interpreta sus propias canciones con un desparpajo y una habilidad muy loables para su edad. Pero, siguiendo la filosofía de IE, no fue el virtuosismo técnico lo que nos hizo gracia, sino la singularidad y profundidad de un discurso personal fuertemente expresivo: prematuras aflicciones que abarcan desde el infierno vital al amor, la obsolescencia existencial programada, la naturaleza impertérrita de los conejos o la relación de amor/odio con su hermana. Temas complejos tratados ya sea a través de un tintineante ukelele y un sonido en ocasiones ingenuo, cercano al cuddlecore, (en temas como My english, La chica, Carme, etc.) o bien una quejumbrosa guitarra shoegazer de raíces velvetianas (Màquina espatllada, Català de mena). Mola fliparse y hacerse el periodista musical.

camil cassette

Imagen de referencia del diseño de la carátula. ¡La definitiva molará mucho más!

Para hacer que la música de Camil viera la luz, no se nos ocurrió otra opción que sumarnos al revivalismo de la cassette culture o cassette underground, un fenómeno que parece haberse asentado de nuevo y definitivamente gracias a iniciativas como el Cassette Store Day, el relativo éxito de tape labels como Burger Records y Gnar Tapes, o la generación espontánea de cantidad de nuevos sellos de casetes, y del cual da fe el boyante volumen de ventas de cintas vírgenes. Desde finales de los años 70, esta práctica comprende la producción amateur y la grabación casera de músicos independientes, para después auto-distribuir y promover sus casetes en las redes. En las primeras dos décadas, esas redes eran principalmente catálogos de venta por correo y fanzines. Como camiliebers de la neo-cultura casete, entendemos que mucha gente no tiene pletina, así que la cinta se convertirá para muchos en un bonito envoltorio para el enlace de descarga digital, un objeto chulo que ocupará poco espacio en tu estantería y podrás tener entre manos, saciando tu necesidad de fetichismo objetual. Eso está muy bien. Es algo que nos parece puta madre, tanto para artistas como para sellos que profesamos la ética DIY del punk, en pro del eclecticismo y la diversidad de propuestas musicales.

Las altas cuotas de creatividad y originalidad que se pueden encontrar en los packaging (2) han sido siempre una característica de esta subcultura. Si bien la mayoría se limitan a la tradicional fotocopia tamaño tarjeta en el interior de la carátula de plástico, muchos artistas y sellos han ido mucho más allá. La A Band, por ejemplo, customizó cada copia de su álbum ‘Anusol‘ metiendo un supositorio en cada caja, pero solo una de ellas escondía un condón usado envuelto en un pañuelo. The Barry Douglas Lamb lanzaron su disco ‘Ludi Funebres’ con la caja de casete enterrada en un poco de tierra, sepultada en el interior de otra caja más grande y cubierta de hojas. En IE Records hemos decidido apostar por algo más twee, presentando la cinta de ‘Màquina espatllada‘ en el interior de un conejo de chocolate que hace referencia a la canción ‘El conill‘.

camil conills

Algunos borradores del package para el proyecto ‘Màquina Espatllada’

Para hacer todo ello posible, hemos lanzado una campaña de crowdfunding vía Verkami, desde la que puedes adquirir la maqueta de Camil Arcarazo y apoyar así el proyecto, flipándote con ser un micromecenas. Verás como mola.

(1) Fragmentos de esas grabaciones originales han sido incluidos en la mezcla final de ‘Màquina espatllada’.

(2) Algunas de estas portadas y packagings han sido objeto de reivindicación estética e ideológica mediante exposiciones como la celebrada en el Printed Matter de NY, dedicada a la cultura casete actual americana, titulada ‘Leaderless: Underground Cassette Culture Now’ (May 12–26, 2007) o publicaciones como ‘Gracias por la música’ (Ed. Belleza Infinita, 2004, 2009) que recoge un amplio catálogo de muestras de portadas de casete hechas en casa.

Comentar



2013
Diseño — Todojunto