facebooktwitter google-plusinstagrampinterest

mikel lopez iturriaga blanco negro
Compartir —

‘Soy un maldito privilegiado que escribe sobre lo que le da la gana’

Por:

Saborear un plato que hemos cocinado nosotros mismos por primera vez y descubrir que nos ha salido bien es una sensación tan reconfortante y placentera como leer un texto de Mikel López Iturriaga. Su blog El Comidista trasciende el recetario impreso para lanzarse sobre toda la extensión que la comida abarca en nuestras sociedades. Mikel ha conseguido difundir y dignificar algo que, de tan cotidiano, corría peligro de ser olvidado. Con una agilidad mental admirable y un inteligente sentido del humor responde a las preguntas de nuestra entrevista.

P- Hacías periodismo musical para el Tentaciones de El País, saliste de allí para emprender tu aventura digital y tu blog El Comidista te llevó de regreso al mismo periódico ¿qué ventajas has descubierto en esa reconversión profesional?

R- Unas cuantas. La ventaja de dejar de entrevistar a músicos aburridísimos y pagadísimos de sí mismos que no tenían nada que decir es una de ellas. La de moverte en un mundo amplio que interesa a todo el mundo, como es el de la comida, frente a otro mucho más restringido, como el de la música, es otra. Y tampoco es desdeñable la de trabajar fuera de una redacción y vivir completamente al margen de los juegos de tronos propios de ese tipo de hábitats.

P- A nosotros nos gusta mucho que, en ocasiones, hagas de la comida un pretexto para hablar de otras cosas, con guiños que conllevan reflexiones profundas a las que no les falta humor. Vemos que tus inquietudes no se limitan a preparar platos y que tienes ganas de tratar más temas, de llegar casi a pronunciarte en un artículo de opinión. ¿Es el blog el formato perfecto para esa mezcla de géneros?

R- No sé si será el formato perfecto, pero sí resulta adecuado para esa clase de batiburrillos, en los que yo me siento bastante cómodo. Siempre he creído que nuestra relación con la comida dice mucho de cómo somos a todos los niveles, y me interesa indagar en esa conexión. Me gusta mucho la cocina, las recetas, y todo lo que sea puramente gastronómico, pero pretendo ir un poco más allá y conectar ese mundo con cuestiones culturales, sociales, éticas o políticas. Todo esto suena horriblemente pedante dicho así, pero administrado con una dosis generosa de sentido del humor, da pie a artículos informativos y a la vez divertidos.

P- Nos da la sensación de que disfrutas mucho con tu trabajo ¿qué importancia tiene para ti estar a gusto con lo que haces cada día? ¿Te sientes libre?

R- Bueeeeno… disfruto a ratos: cuando me descojono escribiendo sobre algunos temas o, sobre todo, cuando se me ocurre algún pie de foto delirante para una imagen de algún post. Creo que mi verdadera vocación es la de piedefotista, se me da bien y nunca me canso de ejercerla. Ahora bien, en otras ocasiones, mi trabajo es como el de todo el mundo: un coñazo que te gustaría abandonar para irte a explorar la selva amazónica o viajar por el espacio. En cuanto a la libertad, soy un maldito privilegiado que escribe sobre lo que le da la gana, tanto en el blog como en la columna que tengo en la edición impresa de El País. Cada vez que lo pienso me digo: ‘Esto no puede ser verdad. Virgencita virgencita, que me quede como estoy’.

mikel lopez iturriaga 3

Mikel López Iturriaga, en una fotografía de Ainhoa Gomà

P- Con El Comidista, muchos de tus lectores han aprendido a cocinar platos tradicionales que hacían sus madres o sus abuelas y, sin embargo, a ellas no les prestaban atención cuando los preparaban en casa ¿por qué crees que ocurre esto?

R- Pues no lo sé, pero qué absurdo, ¿no? Quizá haya gente joven a la que no le había importado lo más mínimo la cocina y que de repente se ha dado cuenta de que mola, de que puede ser divertida y hasta útil a la hora de fardar / sentirte superior / conseguir compañeros sexuales de mejor calidad. Y de que es mejor comer cosas dignas que la primera mierda que te pongan (o te pongas tú mismo) en el plato.

P- ¿Qué opinión te merece la evolución que ha experimentado la televisión al acercarse a la cocina, desde los programas que enseñaban recetas a los actuales reality shows de restaurantes de pesadilla y esos concursos con jurados y veredictos?

R- Es una evolución hasta cierto punto lógica, que ya se había dado en otros países del mundo occidental pero que en España, por cómo funciona aquí el negocio de la televisión, ha tardado en llegar. La moda de los concursos pasará, no hay duda; quedarán unos pocos programas bien hechos y veremos surgir nuevos formatos (espero). Lo que está por ver es el efecto en el público de este tipo de shows: ¿realmente fomentan que la gente cocine más e intente comer mejor? ¿O se ven como puro entretenimiento? Llámame ingenuo, pero yo prefiero pensar lo primero.

P- A todo el mundo le gusta comer bien y, sin embargo, muchas personas viven la nutrición como una tortura llena de sinsabores y culpabilidad. ¿Qué responsabilidad tienen los medios en encontrar un equilibrio entre la dieta saludable y el placer?

R- Mucha. Nuestro deber es informar con la mayor sensatez posible, y no bombardear a los lectores con chorradas nutricionales acientíficas. La salud y el placer no están reñidos: hay millones de comidas sanas que son pura lujuria. El truco está en tomar decisiones razonables cuando te enfrentas a la comida. ¿Que te apetece tomarte un chocolate con churros? Pues tómatelo, pero sé consciente de que no lo debes hacer todos los días. ¿Que ves como un suplicio comer verduras? Pues infórmate de las mil maneras apasionantes y sabrosas que hay de consumirlas. Y sobre todo, haz tú tu propia comida siempre que puedas y toma el mayor abanico de alimentos posible. Ese es el tipo de mensajes que yo intento promover, en mi opinión mucho más efectivos que las clásicas matracas de ‘come esto / no comas lo otro’.

P- ¿La comida es ideología?

R- Yo diría más bien que el consumo es ideología, y la comida es parte del consumo. Nuestras decisiones cuando compramos comida no son, salvo en contadas ocasiones, ideológicas (pienso en los fachas que se niegan a comprar cava catalán, por ejemplo), pero sí tienen una repercusión en el mundo. Si tú prefieres comprar un alimento fresco producido cerca de donde vives por un productor pequeño a una comida envasada procesada por una multinacional, tu decisión favorece un tipo de economía u otra. Si tomas café de comercio justo en vez de cápsulas Nespresso, también. Si no compras pasta Barilla porque su dueño ha hecho unas declaraciones homofóbicas, estás mostrando una posición. Y así sucesivamente. No se trata de obsesionarse y de no comprar jamás una Coca-Cola o unos Cheetos, pero sí de tener en mente los efectos de tu dieta.

P- Comer es tan cotidiano que nos olvidamos del hambre. ¿Qué aprendiste de tu experiencia con Intermon Oxfam?

R- Muchas cosas. Destacaría dos. La primera, que no somos conscientes de lo afortunados que somos en los países occidentales por tener un acceso tan fácil a la comida. Sin comida, no hay nada: no puedes ni formarte, ni estar sano, ni currar, ni defender tus derechos… eres un muerto en vida. La segunda, la cantidad de cosas buenas que se pueden hacer con un poco de ayuda: los proyectos de Oxfam que visité en Burkina Faso han sacado del hambre a decenas de miles de personas, y no dándoles comida, sino enseñándoles a producirla mejor y a unirse para comercializarla en condiciones justas.

P- Como público generalizado, podemos escuchar música, ver una película o leer un libro, pero posiblemente nunca cenaremos en un 3 estrellas Michelin. Muy poca gente puede permitirse degustar el trabajo de esos chefs y, sin embargo, se están convirtiendo en personajes de culto, cada vez más mediáticos ¿qué explicación encuentras a esto?

R- Tampoco mucha gente se puede comprar ropa de Gucci, Vuitton o Chanel, y sin embargo, lo que hacen esas marcas interesa y sus diseñadores también son famosos. Supongo que las creaciones en la gastronomía, como en la moda, despiertan curiosidad aunque no las puedas disfrutar físicamente, y además acaban teniendo influencia en lo que come / viste la gente ‘normal’: algunos platos, técnicas o tendencias que hoy son considerados cotidianos nacieron en restaurantes de copetín. Por otro lado, los chefs más visibles son los que hacen alta cocina en sus restaurantes pero cocina popular en los medios: Berasategui no te habla de esferificaciones en la radio, sino de platos factibles en casa.

P- Para terminar ¿qué proyectos tienes en mente?

R- Aparte de cambiarme de sexo y presentarme a Miss España, nada demasiado relevante. Un nuevo libro para finales de este año y la eterna aspiración a iniciarme en el mundo audiovisual.

Comentar



1 Comentario

  1. Por —
    Van
    Fecha —
    11 / 02 / 2014

    Un mensaje para Mikel:
    Anhelo el momento de verte triunfando en Miss España…

2013
Diseño — Todojunto