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La evolución del turismo rural

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Hola, mi nombre es Susana y llevo más de 15 años en turismo, al frente de un pequeño hotel rural: La Casa de Pasarón, en la comarca de La Vera. Durante todos estos años todo ha cambiado. Nosotros también hemos cambiado.

El origen de nuestro pequeño hotel no fue otro que una idea bucólica, romántica de conservar una casa palaciega familiar y darle un uso que ayudara a su mantenimiento. Un estilo de vida que permitiera el contacto con los clientes, disfrutar del medio natural y desarrollarnos personal y profesionalmente. No niego que este siga siendo nuestro sueño, pero conseguir unos objetivos económicos es fundamental para la supervivencia de cualquier empresa, cosa que el sueño bucólico había pasado por alto.

Nuestra andadura comenzó en el 1998. En turismo rural, en esa fecha todo estaba por hacer. En Extremadura se vio al turismo rural como un yacimiento de empleo y asentamiento de la población rural. Por eso y gracias a las políticas de ayudas, en nuestro caso, contamos con una subvención de un 40% inicial. Y bien digo inicial, porque las subvenciones se piden antes de ponerse manos a la obra y al final, los presupuestos se superan con facilidad. Nuestro establecimiento es muy acogedor pero bastante modesto comparado con las auténticas locuras invertidas en inmovilizado material de los últimos años.

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Fachada del hotel rural “La Casa de Pasarón”. Foto de Leonardo Ayala Lanciano.

Se comentaba “el turismo rural está de moda” y así lo parecía. Urbanitas que buscaban la tranquilidad de los pueblos, la autenticidad, lo antiguo y lo rústico se apuntaron a esa moda. Si el turismo rural comenzó en las casas, habilitando habitaciones dentro de la casa del mismo propietario, eso ya queda lejos. Hoy en día, el viajero busca independencia y total comodidad, para ello se le ofrece tanto el alquiler de vivienda completa como el de habitaciones en pequeños hoteles boutiques. Entre ambos tipos de establecimiento, la crisis inclina la balanza a favor del alquiler completo: permite mayor ocupación y repartir los gastos, generalmente, entre más viajeros.

La tecnología también llegó al mundo rural. En pleno boom de los móviles, Pasarón de la Vera tenía mala cobertura. Esto suponía un grave inconveniente para algunas personas. A continuación llegó la hora de viajar con el portátil y la wifi gratis se impuso. Ahora vemos que las tablets han hecho desparecer a los portátiles y que todo el mundo quiere la wifi, no tanto para navegar como para mandar un whatsapp a la familia. Si antes la pregunta era ¿hay teléfono en la habitación?, ahora la pregunta es ¿cuál es la contraseña de la wifi?.

En cuanto a la promoción, pasamos del folleto a la página web. Hoy es impensable un establecimiento rural sin web. La promoción al principio pasaba por las guías de turismo de las propias comunidades autónomas, después comenzaron los portales en Internet y últimamente lo tenemos bastante difícil si no estamos en agencias de viaje on line o distribuidoras.

El viajero se ha acostumbrado, conoce y confía en determinados sitios web donde hay disponibilidad y posibilidad de reserva on line inmediata.  Hemos pasado de contestar al teléfono, el fax y los emails a únicamente recibir reservas a través de otros intermediarios.

Antes la gente nos preguntaba por el tiempo que iba a hacer. Hoy no solo no lo preguntan, si no que te dicen hora a hora los grados que habrá y como estará el cielo. Por cierto, si añadimos previsión meteorológica de mal tiempo y reservas en el último momento, está claro que el resultado de la ecuación es claramente desfavorable para el empresario.

En las recomendaciones, el boca-oreja se ha sustituido por las opiniones. La reputación on line se ha convertido en un factor muy importante. Cualquiera puede dejar un comentario, bueno o malo, en Internet.  Especialmente ante una posible crisis, debemos monitorear nuestra marca para atajarla cuanto antes.

La oferta de plazas de turismo rural ha crecido desmesuradamente. Por poner un ejemplo, en Pasarón de la Vera la oferta ha pasado a multiplicarse por 4. Sin embargo, no ha pasado lo mismo con los datos de ocupación. A esto hay que añadir que hay tantos establecimientos que se hace necesario diferenciarse. En términos generales, la oferta era muy similar. Pasamos a diseñar escapadas para volver a realizar la promoción enfocada al destino.

Pasarón de la Vera

Vista panorámica de Pasarón de la Vera. Imagen de Leonardo Ayala Lanciano.

En cuanto al destino, La Vera ha recibido planes de excelencia turística. Eso se nota en la mejora y la preservación de patrimonio rural, así como en la señalización. Las carreteras han mejorado y hoy es fácil moverse de un lado a otro. Pero igualmente los destinos rurales se han visto afectados por la irrupción de los viajes baratos, los cupones descuento o las líneas áreas low cost, que han puesto al viajero en una disyuntiva de elegir entre un fin de semana en La Vera o en París.

Otro aspecto a tener en cuenta es como se ha mejorado en la profesionalización del sector. Hemos pasado de cursos básicos de atención al cliente, a calidad en destino y por último a conseguir mayor visibilidad en Internet. Esto sin mencionar la irrupción de las redes sociales que ha abierto aún más las posibilidades y el trabajo también.

Con todo esto desde luego el panorama no es halagüeño y podría darte 12 razones para no invertir en turismo rural. pero si tu sueño es ese, adelante. Estamos en un momento de incertidumbre en todos los sectores. Las empresas de turismo rural seguirán, pero el modelo de negocio debe cambiar y reinventarse. Es la historia de la rana y el fuego. Es el momento de saltar o acabaremos hervidos. Y como no sabemos qué va a pasar, al menos sí tenemos una cosa clara: parafraseando a Voltair “He decidido hacer lo que me gusta porque es bueno para la salud”.

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