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Dándole la vuelta al mundo

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Mi viaje empezó hace tres meses. Bien, en realidad comenzó hace nueve meses, cuando nació la idea y el rodaje de la película “Projecte Rwanda”, perfecta excusa para poner fecha de inicio a esta aventura: 4 de Abril de 2014. En mi caso, tomar la decisión fue algo casi involuntario, ya que soy una persona absolutamente impulsiva, catalogada psicológicamente de “carácter bilioso” (buscar en Google).

Me encantaría decir que lo tuve claro desde el principio, pero lo cierto es que un  cúmulo de circunstancias me han traído hoy aquí. Tenía ganas de viajar a algún lugar donde pudiese hacer voluntariado y ayudar, donde lo superficial y el lujo quedaran fuera de juego. Ese lugar era la India y después se sumó África. Al principio no quería ir sola pero luego fue una condición indispensable para poder aprender a estar bien en soledad y descubrir otra perspectiva de la vida, del mundo y sus rincones.

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Una noche, hablando con mi vecino y mejor amigo en el sofá de su casa, surgió la idea de la vuelta al mundo, casi como una broma. Y de ahí empecé a mirar y mirar… y ya estaba buscando a alguien para que me cuidara las plantas. Cambié de ruta unas diez veces y finalmente acudí a una fabulosa agencia de viajes, Bon Tour. Me ayudaron a cerrar billete y a gestionar los visados.

Fueron meses frenéticos. Quedas con gente que ha tenido experiencias similares para que te dé consejos, tramitas pasaporte, visados, carnet de conducir internacional, vacunas, seguro médico, piensas en la mochila, en todo lo que te vas a llevar para un año, dejas todo en orden y todo el mundo quiere despedirse de ti. A veces, tuve la sensación que iba a morir más que a dar la vuelta al mundo…

De repente sentí miedo, y no solo por lo que se me venía encima sino porque no sabía si lo hacía por mí o para demostrar al que no creyera en mí que sí podía hacerlo… pero día tras día mi mochila personal se iba llenando de motivos, cada vez lo veía más claro, necesitaba irme y descubrir qué hacer con mi vida. Tengo 32 años, soy actriz e integradora social, pero hago de todo y nada… aunque quizás al fin descubro que concretar no es tan necesario, igual vivir con intensidad / autenticidad lo que sea que venga está bien para mí y eso vale.

Para dar la vuelta al mundo no es necesario ser rico, solo necesitas querer hacerlo, ser valiente y confiar. Tenerlo muy claro, porque supone renunciar a un montón de cosas. A veces es más difícil conseguir eso que el dinero. El billete cuesta unos 3.000 euros, que hay que tener, pero es para viajar por todo el mundo… seguramente te los gastas durante el año en otras cosas. Ahorré lo suficiente e intentaré trabajar ahí donde pueda y gastar lo menos posible.

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Más que un viaje turístico o una larga aventura, la vuelta al mundo será una importante etapa de mi vida. No soy muy fan de lo que entiendo por turismo; ir a los lugares, hacer las “visitas obligadas”, hacerse fotos, no perderse nada… A veces veo a turistas que parecen ovejas y se pierden toda la esencia del lugar. Ni se plantean qué les apetece ver, porque no pueden perderse nada, y luego vuelven a casa después de las vacaciones más agotados que cuando se fueron. A mí me gusta integrarme, hacer vida en los lugares, conocer a su gente y hacer amigos. Ese será mi mejor souvenir, porque cuando vas a un sitio con tus mejores intenciones, honestidad y una gran sonrisa, conoces a gente que se te mete en el corazón. Solo has de dejarles hacer, estar dispuesto a mirarles a los ojos sin prejuicios y luego se quedan ahí para siempre. Son amigos. Aunque les hayas conocido de paso, sabes que las puertas de su casa siempre estarán abiertas, igual que las tuyas para ellos.

La preparación de la vuelta al mundo ya es parte de ella, porque durante ese tiempo empiezas a aprender cosas. En la gente que ha estado siempre a tu alrededor, surgen gestos, sentimientos…. ¡e incluso grandes acuerdos! Con mi carnicero Rubio Francisco pactamos que yo le mandaría fotos, nombres típicos de cada lugar y algunas especies y/o ingredientes y él, a cambio, me subministraría carne gratis los tres primeros meses desde mi vuelta, que seguramente me hará falta.

Y finalmente, llegó el día. Salí de Barcelona con una mochila que pesaba 17 kg. aproximadamente. Me despedí de mi familia y amigos en el aeropuerto de Barcelona con el corazón en un puño y la valentía en un bolsillo, pequeñito.

Estaba acojonada, pero al cruzar el control, donde ya nadie puede acompañarte, no me quedaba otra que seguir adelante. El recuerdo del primer vuelo a Doha es agradable. Un vuelo confortable, donde tenía mi pantalla particular, con una gran de selección de películas. Vi un par y ya estaba a 7000 km. de casa. Pasé mi primera noche en un hotel de Doha que la compañía Qatar Airways puso a disposición de los que hacíamos transfer ahí.

Esa noche viví mi primera aventura. Demasiadas ganas de comerme el mundo me hicieron hablar con personas de todo tipo. Luego el personal del hotel me advirtió que no debía ser tan amable, que estaba en un país en el que no podía fiarme de la gente. No me pasó nada y sigo pensando que la alerta fue exagerada. Hasta pusieron seguridad en mi planta. Ese día aprendí que hay que ser precavido, porque nunca se sabe… aunque sigo pensando que la vida depende mucho de cómo uno la enfoque. Finalmente, después de dormir poco pero sin incidentes, cogí el siguiente vuelo a mi primer destino, Rwanda. Este avión ya no era tan confortable, y pensé que el primer vuelo de Qatar fue un aperitivo suculento que tardaría en volver a probar, que los lujos ya se quedaban atrás y que me esperaban largos y duros vuelos por delante…

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Con el amor que le tengo a los aviones no puedo pasar por alto el aterrizaje fallido en Kigali, un primer intento que me hizo saltar el corazón. Cuando estábamos a punto de tomar tierra, el avión volvió a subir, con los motores a todo gas… ¡Dios! Por mi cabeza pasaron todas las posibilidades y ninguna con final feliz. Pero ¿al final que pasó? Nada. Al bajar del avión en ese… divertido aeropuerto, tuve la oportunidad de hablar con los pilotos y me contaron que hacía tiempo que no les ocurría, que simplemente no veían bien la pista y bajaron demasiado pronto, con lo que tuvieron que alzar el vuelo de nuevo… “lo ves, Vane, lo que para ti es casi algo cercano a la muerte, no es nada”. Eso es relatividad.

Una vez ahí, tuve problemas con el visado porque no sabía donde me iba a hospedar y ese es un dato imprescindible. Pero con una sonrisa y gran amabilidad me dejaron entrar en el país (después de pagar la visa, por supuesto, y tener todos los demás papeles en regla). Son cosas básicas para viajar, eso y la paciencia.

En primer destino tenía trabajo, el rodaje de la película documental “Projecte Rwanda”. En el aeropuerto esperé cinco horas a que llegara el resto del equipo, tiempo suficiente para hacer mi primer amigo ruandés (por cierto, he de escribirle un mail), un señor que iba al aeropuerto a conectarse al wiki, un wifi que duraba solo una hora y que se perdía al irse la luz… Sí, en el aeropuerto de Kigali se va la luz…

Finalmente llegó el equipo. Una vez todos juntos nos recogió Luisa, una de las monjas dominicas que están ahí haciendo un gran trabajo con la gente y su situación en ese país. Nos recibieron como si fuéramos de la familia. Después de la primera noche en Kigali, nos dirigimos a Ruli, un pueblecito en lo alto de una de las miles colinas de Rwanda, donde se respira paz y autenticidad. Mmm… se podría decir como en casa, como si encontraras el hogar de tu corazón.

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Pero esto es solo el inicio… Si queréis saber más, he abierto una web que incluye un blog donde actualizo el viaje cuando tengo tiempo y wifi, y quien sabe si algún día surgirá un libro de esta experiencia… pero, como dicen en Rwanda: “Ubusa burutá, ubusá busá. Buhoro buhoro” (“Mejor que nada, poco a poco”)…

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2 Comentarios

  1. Por —
    Sara
    Fecha —
    03 / 07 / 2014

    Carinyo…si la web ja m’encantava, aquest blog no se com descriure´l!
    t’estimo , i cada dia sóc mes conscient que per sempre ms et vull al meu costat!!!biliosita meva!!

  2. Por —
    Javi Ortega
    Fecha —
    27 / 07 / 2014

    Lindaaaaaaaaa, que gran gran experiencia!!! me alegro muchisimo que estes realizando este viaje, sos divina, una gran persona!!! espero poder verte y darte un abrazo enorme cuando tu aventura te traiga de regreso por Barcelona!!
    Un beso muy muy grande!!
    Javi ex profe Bodypump!!!! jajajaja

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