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La soledad de un catálogo de pintura

Por:

Ramón Aused, Xavi Forné y yo mismo, José María Carrasco, fundamos el primer outlet de libros de arte online, Art Books For Less, en febrero de 2013. Un año y medio después la empresa da justo para irse de cena a un restaurante barato una vez al mes, aunque en alegrías y contactos con la cultura nos hace ricos.

El proyecto es bien sencillo: ofrecer libros de arte, fotografía, diseño y arquitectura que no han funcionado en las tiendas a un precio rebajado. Ayudar a las editoriales a sacarse de encima palés y palés (literalmente) de volúmenes que en su momento iban a ser top ventas y que seis años después languidecen en un oscuro rincón, protegidos del polvo por un sencillo retractilado que evidencia, en su translucidez, que hace mucho tiempo que no se abre.

Para ello contactamos con las editoriales y les pedimos que rebajen el precio de esas obras porque si esa monografía de ese fotógrafo o escultor no se ha vendido en los últimos cinco años es imposible (sí, imposible) que se venda en un futuro. Muchas han aceptado y hemos ofrecido centenares de títulos a lectores y apasionados de las artes.

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Más allá de esta aventura, que acabará mal o medio mal -tal y como van las ventas-, es justo reflexionar sobre el destino de cualquiera de estas obras visuales. Libros de una calidad excepcional si nos referimos a la edición: papel satinado, reproducciones fotográficas de altísima calidad, tapa dura, sobrecubierta, huecograbado, desplegables, posters, encartes, inserciones, pigmentos exclusivos, diseños excepcionales y textos extraordinarios.

Muchas editoriales de novela y ensayo destruyen (sí, con toda la fuerza de esa palabra) miles de libros no vendidos para hacer papel de nuevo. Son los libros de bolsillo, tapa blanda, sin ilustraciones y papel entre barato y malo. Pero los libros de arte no son así, y debido a los pigmentos de sus páginas es muy difícil reutilizarlos y convertirlos en pasta de papel.

Por eso me imagino un almacén situado en un polígono industrial, con persiana metálica y carretilla a la derecha, según se entra. Me imagino el libro que está debajo de todos, soportando el criterio erróneo del editor y sintiendo el enorme peso de una decisión que ha dejado centenares de copias encima de él, esperando, como decía Machado, un nuevo milagro de la primavera.

Ese milagro no llegará nunca. Esos libros están condenados a vivir en un perpetuo invierno de compresión y abandono, de ninguneo y desprecio. Nadie recuerda que aquél catálogo de pintura era una joya, ni que aquella revisión de la obra fotográfica del gran fotógrafo se convirtió en un ejemplo de maestría. Nunca más estarán en el escaparate de la librería del centro, ni aparecerán en las búsquedas. No ocupará un espacio en nuestras bibliotecas ni desgastaremos sus páginas de tanto inspirarnos.

La soledad de un catálogo de pintura editado hace seis años, si Art Books For Less no lo remedia, es, como un diamante, para siempre.

 

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2013
Diseño — Todojunto