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El mueble comprometido

Por:

L’Estoc es un espacio singular que debería dejar de serlo. Sus valores son tan sólidos que los negocios convencionales se quedan sin argumentos ni razón de ser. En su interior, conceptos tan sobreexpuestos como reciclar o integrar abandonan su nivel de abstracción habitual y adquieren forma de objetos únicos, piezas exclusivas que conjugan diseño, calidad y sensibilidad social y ambiental.

Jordi Mayals es el fundador de esta tienda de muebles y decoración ubicada en el Poblenou de Barcelona. L’Estoc es el resultado de su formación como ingeniero agrónomo, su espíritu emprendedor y su experiencia vital marcada por la discapacidad intelectual de su hermano Roger.

Dar una segunda oportunidad a objetos y personas es un proyecto genial. ¿Cómo surgió la idea de combinar ambas cosas?

Ha habido una doble motivación que he ido descubriendo poco a poco. Soy ingeniero agrónomo de formación y mi perfil profesional siempre ha ido encaminado hacia el sector del reciclaje. He trabajado con empresas de gestión de residuos y sé donde encontrar palés o bobinas. Por otro lado, tengo un hermano con discapacidad, Roger. No es una realidad fácil de asumir, sobre todo cuando eres joven.

La sociedad te dice que eso es un problema más que una virtud. Hace ya 10 años, empecé a colaborar con un centro de ocio para personas con discapacidad y fue todo un descubrimiento. Conocí un montón de vivencias distintas, la mayoría más complicadas que la mía. En cierta manera me sentí un privilegiado. Me gustó estar allí. Decidí avanzar personal y profesionalmente en esa línea. Trabajar en L’Estoc junto a personas con discapacidad y dentro de un sector que en esencia conozco me hace sentir muy satisfecho.

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Jordi Mayals, fundador de L’Estoc

Cuando pensamos en aprovechar lo que tiramos a la basura, normalmente nos damos por satisfechos con reciclar, pero pocas veces pensamos en reutilizar. ¿Podemos ir más lejos en la gestión de residuos?

Para nosotros reciclar es devolver el valor a una pieza que dejó de tenerlo. Se trata de dar una nueva utilidad a ese objeto o, por lo menos, alargar su vida. Reciclar es transformar. A un palé que tenía como simple uso cargar material le otorgamos una utilidad completamente diferente, convirtiéndolo en una mesa. ¡Seguro que de este modo el palé se sentirá bien y más relajado después de tanto trote en sus primeros años de existencia!

A la hora de encontrar local para L’Estoc, que la tienda y el taller compartieran el mismo espacio era requisito imprescindible. Si no hubierais podido dar visibilidad a vuestros trabajadores ¿qué creéis que habría ocurrido?

Para nosotros que tienda y taller compartan espacio es esencial. Que todo sea tan visible favorece esa normalidad que buscamos para las personas con discapacidad. Además, no estamos en un lugar apartado, estamos en el centro de Barcelona. Los chicos utilizan transporte público, desayunan en el bar de al lado. Esa interacción permanente con el entorno les permite estar cómodos y, a la vez, el entorno tiene ocasión de conocer de cerca la realidad de estas personas.

¿Quién diseña las piezas de L’Estoc? ¿Cómo es el proceso de extraer elementos de viejos muebles para recomponerlos en otros nuevos?

El criterio lo marca Albert Capella, nuestro artista, creador y jefe de taller. La creatividad parte de él, pero siempre con el apoyo de los chicos. Ellos siempre opinan, hay un gran trabajo de equipo detrás de cada pieza. Somos una cooperativa y todos debemos sentirnos partícipes de lo que estamos haciendo. A veces, trabajar de este modo resulta más complicado, pero si miras atrás y has conseguido ser fiel a la esencia de tu proyecto, te sientes orgulloso. Puede parecer extraño pero decidí montar la cooperativa estando absolutamente solo con mi idea. ¡Pero ahora ya somos cinco!

La manufactura industrial borra la huella humana de sus reproducciones, en cambio vosotros tratáis vuestras piezas de artesanía como obras únicas numeradas. ¿Dignificar el trabajo hecho es parte fundamental para motivar a los chicos y ayudarles en su reinserción laboral?

Los chicos disfrutan haciendo este trabajo. Con unos procesos necesitan más apoyo, con otros no tanto. Pulir o acondicionar materiales pueden hacerlo solos. El montaje ya les cuesta más, pero tenemos muchos recursos para adaptarnos a las necesidades de cada chico. El entorno es muy favorable y trabajar en equipo les da una gran flexibilidad. Uno de nuestros compañeros, Enrique, tiene una discapacidad psíquica, pero también una discapacidad física en la boca. De joven no hablaba por miedo a que se rieran de él y ahora, él mismo cuenta su propia historia.

Son chicos muy transparentes y nada rencorosos. En un entorno laboral, habitualmente cuesta crear un buen clima. Ellos tienen limitaciones intelectuales, pero a nivel emocional nos dan mil vueltas. Es algo que se valora más bien poco en nuestra sociedad. De hecho, las personas de su perfil sufren el triple de paro que el resto. Otro indicador a tener en cuenta es que en dos años los chicos no han fallado ni un solo día a su trabajo, ni uno. Y eso que han tenido contratos de prácticas y luego de voluntariado, porque al principio no podíamos pagar nóminas. Ahora tienen nómina y siguen igual de implicados o más que el primer día.

Casi siempre desconocemos quienes están detrás de los bienes que consumimos. ¿Es posible un comercio justo desde esa ignorancia?

Yo me he mentalizado mucho sobre la importancia de consumir con criterio, pero no puedo ni debo dar lecciones a nadie. Eso ya depende de cada persona. Cada uno con su conciencia. Yo sé todo lo que hay detrás de L’Estoc y pienso que nuestros muebles son muy baratos si de verdad se tiene en cuenta. Y ya no solo por la vertiente social del proyecto, sino porque estamos haciendo piezas realmente únicas, diferentes, que aportan valor. Lo único que está en mis manos es saberlo transmitir, no adoctrinar a nadie.

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Las piezas de L’Estoc son exclusivas y van numeradas

La calidad de los materiales, la belleza de un objeto o su historia (quién lo creó, o quién nos lo regaló) son valores añadidos a las piezas. ¿Un mueble puede ser un artículo emocional? ¿Puede dotársele de un valor sentimental durante su fabricación?

Muchos clientes nos dicen que nuestros objetos transmiten calidez, paz… que son piezas que expresan algo positivo. No creamos objetos agresivos, sino piezas cuidadas, elaboradas a su debido tiempo y con mucha vida. Pienso que todo eso, de un modo u otro, se canaliza y llega. Pero que lo diga yo no tiene ningún mérito. Mejor que lo digan los demás. De hecho, a mí me lo dicen. Tampoco tiene mucha importancia que yo diga que me lo dicen… ¿Vosotros os sentís a gusto aquí, no?

Sí, nosotros nos quedábamos a vivir en la tienda, pero damos por hecho que vais a continuar trabajando aquí por mucho tiempo. ¿Vuestro objetivo es crecer? ¿Qué planes de futuro tenéis?

Están apareciendo líneas de negocio que nunca hubiéramos imaginado. Una de ellas y que vamos a seguir explorando, es el Team Building, un servicio que prestan las grandes empresas para estimular y motivar el trabajo en equipo entre sus profesionales. Hace unas semanas hicimos uno aquí con una gran marca de bebidas. Nos descubrió la responsable de Recursos Humanos y organizamos un taller con sus trabajadores y también los nuestros. Crearon una estantería y una butaca que, por cierto, regalaron a un trabajador del equipo que se jubilaba. Cada vez más, las grandes empresas buscan eventos de este tipo.

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