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El Teatro de la Vida

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Todo ha empezado esta mañana con un leve toque de maquillaje frente al espejo. Primero, el antiojeras bajo los ojos, aplicado cuidadosamente con un dedo a modo de puntitos, que he ido apretando suavemente hasta juntarse. Tic, tic, tic. Luego ha venido el turno de la crema base y los polvos –más oscuros en la zona de la mandíbula, hasta el pómulo; más claritos debajo de los ojos, barbilla y nariz– para ayudar a delimitar los ángulos, aunque en mi caso sean pocos. El colorete, suave, encima de las mejillas, siguiendo la línea más oscura. Con el color, el lápiz de ojos y el rímel he terminado la zona superior, para dar fin a la inferior con el pintalabios –más suave si los ojos van de oscuro, más fuerte si van de claro–.

Tantos años y al final aprendí.

He abierto bien el cuello de la camisa para no mancharme y he salido a escena. Se ha desarrollado según lo previsto, sin ningún punto de giro, excepto para el espectador. Todo bien.

Habíamos quedado para tomar una copa después del trabajo en el Mirablau, ese bar tan cool que hay en el Tibidabo, debajo del parque de atracciones, que ofrece unas maravillosas vistas a la ciudad de Barcelona. ¿Cuánto hacía que no nos veíamos? ¿Desde la facultad? Casi diez años.

Nos hemos saludado efusivamente los cuatro, besos y abrazos. Hola ¿cómo estás? ¡Qué guapo te veo! Estás más madura. Estás, estoy, estamos.

Durante hora y media, hemos hablado de nosotros, sobre el viaje de una, las clases de la otra y el nuevo novio del otro –Es decir, lo que yo llamo “la puesta al día”–. Tú me cuentas, yo te cuento. Nos hemos despedido con un ya quedaremos, antes de proceder a hacer el selfie esperado, filtro incluido. 24 likes y 30 corazones, casi al instante.

Luego cada uno ha subido a su coche, moto, camino a seguir con su vida. Habrá whatsapps felicitando cumpleaños, navidades, anuncios de bodas, hijos, y quién sabe qué más. Probablemente pasarán otros diez años antes de volver a juntarnos, pero nos seguiremos la pista en ese patio de colegio al que evocamos nuestro #WayOfLife.

He aquí el teatro de la vida.

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