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Esto es escenografía y esta escenografía está pintada

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Cuando estamos sentados en la oscuridad del teatro y se enciende la luz de escena, de repente, nos vemos inmersos en un espacio inesperado. Podemos estar en un bosque, en el interior de una casa, frente a un cielo azul con nubes blancas o en un espacio indeterminado. Sentimos impresiones que provienen de un estímulo meramente visual, que evocan sensación de frío, de tristeza o de inquietud, aunque sepamos que esta es una ficción recreada sobre un escenario. Esto es escenografía y esta escenografía está pintada.

Como pintor escénico, intento dar verismo a los proyectos que llegan a mi taller Sfumato. Con la aplicación de las técnicas propias de un lenguaje figurativo, mi labor y la de mi equipo se refiere únicamente a los acabados pictóricos y su apariencia, según desee el escenógrafo, ya sea imitando la realidad para engañar el ojo del espectador, ya sea creando una realidad nueva y fantástica. Es un trabajo creativo, donde el pintor transfiere su propio estilo en los acabados finales, interpretando los bocetos al llevarlos a su escala real. Me considero una prolongación del escenógrafo, dando forma a sus ideas, bajo sus directrices. El proceso del color, de las texturas y de sus calidades sigue siendo un trabajo artesanal, que ha cambiado poco con el tiempo. Brochas y cubos siguen siendo herramientas básicas en el día a día del taller.

Trabajamos sobre dos tipos de soportes. Por un lado, sobre elementos corpóreos: bastidores y estructuras tridimensionales que conforman el decorado y el suelo. En ellos no solo trabajamos el color, también aplicamos texturas matéricas y barnices, para lograr efectos muy variados. Así realizamos grandes paredes de ladrillo, mármol, maderas o metales. Ya se trate de espacios nuevos y flamantes, o de ruinosos y decadentes.

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Jesús Acevedo

Por otro lado, pintamos telones, verdaderos cuadros gigantes. Requieren una tarima donde tensar y clavar las telas, a modo de un gran bastidor horizontal. Pintamos los telones de pie, adentrándonos en ellos, con largos palos de madera como prolongación de las brochas. En este caso, los acabados posibles son infinitos: desde un cielo de atardecer, hasta una pared deteriorada, pasando por un paisaje marino o un bosque frondoso. La meta es conseguir los efectos de atmósfera y realismo requeridos.

Esta actividad es la que llena la mayor parte de mis horas. Después de 25 años de profesión, pienso que no me podría dedicar a otra cosa. Así empezó mi vida laboral y seguro que así acabará. Abrir cada día la puerta del taller para encontrarte nuevos retos que disfrutas resolviendo es lo mejor que te puede pasar. Cada semana pintamos motivos distintos que alguien proyectó en su estudio. Realizar cosas bellas y contribuir en algo tan maravilloso como el teatro, como espectáculo y como inspiración de ideas, es el motor para seguir desarrollando mi trabajo cada día.

Pero no es fácil. Conseguir cada objetivo requiere muchas horas de trabajo. Siendo tan manual, donde prácticamente no nos ayudamos con máquinas, ni producimos en serie como en una factoría, puedo afirmar que nadie lo consideraría un negocio competitivo. Está siendo difícil gestionar una estructura de pequeña empresa en estos últimos años, con el deterioro generalizado de la economía del país, que tanto ha afectado al sector del espectáculo, y las políticas tan restrictivas en el ámbito de la cultura.

Pero es una suerte comprobar que el teatro sigue creando obras para todos nosotros y que el público español no ha dejado de ir a las salas a emocionarse. Seguiremos pintando para todos ellos.

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Jesús Acevedo en taller Sfumato

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2013
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