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“El teatro es observación y espejo”

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A Salva Bolta le va la marcha. Es una antorcha encendida. Como director de escena y gestor cultural, siempre se ha inclinado por el riesgo. Es un provocador que viene a despertarnos de la desidia y el aburrimiento, explorando en las profundidades de la conducta humana para ofrecernos un rayo de luz y de empatía. Dirige obras teatrales desde hace más de dos décadas, ha sido Coordinador de Dirección Artística del Centro Dramático Nacional durante seis años y Director del Festival Escena Contemporánea en su XIII y última edición. Hemos tenido el placer de entrevistarlo para el YÉ #10.

¿Cómo te sientes más cómodo, dirigiendo actores o gestionando festivales de teatro?

Pues disfruto tanto al frente de un proyecto artístico de creación propia como al frente de un proyecto de gestión. Son dos lugares distintos, aunque ambos comparten el objetivo de reunir a gente, para comulgar juntos con experiencias en vivo, transmisoras de pensamiento y de emoción. Organizar un festival y articular un discurso interno de lugares, voces y propuestas es un reto apasionante. Y trabajar para que todo eso llegue correctamente al máximo público posible al frente de un equipo de profesionales es una empresa única que me hace feliz.

Pero para mí, no hay nada comparable a una sala de ensayos y todo lo que en ella sucede. Así comenzó esto en mí, alrededor del propio hecho escénico puro. Dirigiendo a actores es como más disfruto; porque, en realidad, su trabajo es el que me apasiona como espectador de teatro. Tener la posibilidad de adentrarme de la mano de un actor a lo profundo del personaje y ayudarle a interpretarlo es un sueño… Crear historias junto a ellos es el lugar en el que me imagino haciendo teatro.

Tu última producción “La Mujer del Monstruo” se dio bajo unas condiciones especiales. Contabas con varias propuestas de textos para elegir, creados en el taller de dramaturgia impartido por Alberto Conejero, dentro del festival Frinje. ¿Es un privilegio trabajar así?

Para mí, lo más importante es el texto escrito, la historia contada, en su particularidad y vuelo. Yo trabajo a partir de las palabras que los poetas escriben. Me fascina la escritura y la riqueza de voces que poseen. Trabajar en “La Mujer del Monstruo” junto a Alberto Conejero ha sido una experiencia muy rica para todos los dramaturgos que participaron del taller. Y puedo dar fe de ello, porque no me perdí ni una sola sesión de trabajo. Alberto estableció unas reglas, unos parámetros muy precisos en donde moverse y, cogidos de la mano, saltaron al abismo. En apenas diez días se generó un material muy poderoso. Es un privilegio trabajar con todo este potencial artístico de personas y talento.

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“La mujer del monstruo” de Salva Bolta. Fotografía de Blanca Serrano

Sin apoyo institucional ¿la precariedad ha hecho más fuertes a los profesionales que han sobrevivido hasta ahora?

Yo creo que lo que hace fuerte es la vida, que es de donde hay que sacar fuerza. Y por lo demás, creo que nada permanece ni permanecerá en el lugar en el que ahora se encuentra. Nada era así antes, ni lo será eternamente. Todo está en constante movimiento. Que la cultura haya sido despreciada y abandonada por los políticos gobernantes es una realidad que posiblemente dure todavía un tiempo, pero yo he de seguir haciendo lo más parecido a lo que quiero hacer. Y tras unos cuantos años viéndolos pasar, sé que después vendrán otros. Solo rezo por que no sean peores.

La precariedad no hace fuerte. La precariedad contribuye a bajar el nivel artístico de los resultados. Los procesos creativos o el desarrollo de las ideas necesitan su tiempo y unas condiciones favorables para su crecimiento. Sin el apoyo institucional, se reduce el espacio necesario para que estas crezcan fuertes y sanas. Pero ahí seguimos, fuertes y con pocas herramientas, trabajando para ofrecer lo mejor de nosotros.

¿El teatro es resistencia?

El teatro es observación y espejo. El teatro es un lugar de comunicación, fricción, aventura, creación, experiencia viva, riesgo, reflexión, activismo y poesía. Y cuando, como ahora, la mayor parte de los teatros públicos están ocupados por personajes desorientados y atemorizados, se abre una brecha entre esos espacios con programaciones absurdas, desnortadas y carentes de línea o forma y el resto, donde florecen a duras penas las semillas del teatro vivo del presente y del futuro. En estos lugares y en estas situaciones, por supuesto, el teatro es además resistencia.

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Salva Bolta

Cuando observas a la gente, a la hora de inspirarte en la condición humana y su conducta ¿qué aspectos de las personas te fascinan más?

Los disfuncionales… Jajajaja… Me interesan los conflictos, la duda, la sombra, la fealdad, aquello de lo que no se habla… Supongo que es porque pienso que la única posibilidad de observar y atravesar el cataclismo es admitir que no hay luz sin sombra, que no es posible aprehender el alma obviando que el bien carece de sentido sin el mal. Solo así creo que es posible acceder a la felicidad, no apartando la mirada de ningún lugar, porque todo es necesario, porque todo es parte de lo mismo.

Siendo director de la última edición del Escena Contemporánea, te tocó firmar una despedida especialmente dolorosa. ¿Qué explicación encuentras a que la administración sacrifique un festival maduro y prestigioso, que contaba con tan buena aceptación del público?

Al partido que gobierna la Comunidad de Madrid, de quien el Festival recibía la mayor ayuda, no le interesa la cultura. Y no solo eso: en muchas ocasiones ha manifestado absoluto desprecio hacia la misma. Esa es la principal razón, pero quizás no la única. Para la Consejería y ciertos bichos que la habitan (con los que me encontré durante el tiempo de gestión del Festival), la idea de participar es intervenir y confunden estar al servicio con poner a su servicio.

Que la dirección de la Asociación Cultural Escena Contemporánea (a quien se debe la creación, organización y dirección artística del Festival durante todas sus ediciones) exigiera mantener la libertad e independencia del mismo no fue del agrado de los políticos de turno. Ninguna excusa mejor que un inesperado recorte presupuestario para terminar con el Festival y poder libremente ponerse al frente de un nuevo proyecto propio, donde disponer del espacio para presentar un escaparate a la mayor gloria de los políticos promotores del mismo. Castillos de humo, hoguera de sus vanidades.

Al construir un personaje concreto ¿qué sientes cuando el actor lo encarna tal cual lo imaginabas y cobra vida delante de ti?

Para mí, en mi manera de entender el proceso de trabajo, primero estoy yo, el texto y los personajes. Van cobrando vida en mi imaginación y, en la medida en que se me desvelan, comienzan a mostrarme también su rostro, su voz, su energía y su alma. Cuando esto ocurre, siempre en mi idea del asunto, estos personajes se convierten en actores a los que imagino que les encaja la idea que les propondré del personaje y el camino que les invitaré a recorrer.

Es entonces, con una idea clara de lo que imagino, cuando le propongo a un actor o a una actriz participar en un proyecto. En mi imaginación veo a ese actor interpretando al personaje como una posibilidad real, en su cuerpo y voz, y es por ello que se lo propongo. A partir de ahí, comienza un camino donde ya no estoy solo con mi idea; también se incorpora la suya, que no es una simple idea, sino la realidad viva de un personaje encarnado. Y eso me modifica, porque el personaje ya no habita solo en mi imaginación. Es mejor, más grande, más rico y poderoso, porque al fin existe.

El humor es una parte fundamental en tus espectáculos. Sin entenderlo como un simple entretenimiento, sino más bien como la risa histérica que nos delata ante situaciones incómodas. ¿Es un arma para hacer reflexionar al público?

El humor es una parte fundamental en mi vida, en mi naturaleza, en mi fibra y, casi como un principio ético, lo practico, lo distribuyo, lo genero e invito a todo aquel que se cruza en mi camino a jugar conmigo. Como diría un amigo: el humor es mi religión y yo su sacerdote… Creo en la alegría, en las relaciones, en la vida, en el trabajo. Pienso que la combinación de disciplina, rigor absoluto y sentido del humor es la fórmula para conseguir los mejores resultados artísticos y la felicidad trabajando. El humor ayuda a la digestión y desdramatiza lo más horrible. Siempre lo he creído así y así lo he practicado durante años, así que tengo el músculo bien entrenado.

En cuanto a la comedia, me parece un juguete maravilloso, con sus infinidad de naturalezas: la parodia, el sarcasmo, la ironía, la caricatura… Son maravillosos hilos para tejer, con aparente trivialidad y desenfado, un vehículo poderoso de transmisión de ideas, sean estas del tipo que sean, incluyendo las más dramáticas. Aunque como director, prefiero el drama: da más juego y más premios… Jajajaja… y si elijo comedia, todo menos la comedia amable y complaciente. No he conseguido domesticar mi naturaleza salvaje. Es más, desistí de intentarlo ya hace mucho tiempo…

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“La mujer del monstruo” de Salva Bolta. Fotografía de Blanca Serrano

¿Solo el bufón puede parodiar al rey sin riesgo a que le corten la cabeza?

Eso era antes, no nos engañemos. Ahora, al bufón se le corta la cabeza. Pero como lo sabemos, intentamos hacer todo lo posible por agacharla cuando pasa el filo e intentamos también mantener nuestras hachas bien afiladas. Bufón no es sinónimo de estúpido.

¿Qué proyectos tienes a la vista?

Pues actualmente estoy a punto de comenzar los ensayos de una versión de “Rinconete y Cortadillo”, que Alberto Conejero firma para la compañía Sexpeare. Es un proyecto en el que estamos trabajando desde hace ya varios meses. No se trata de una versión de la novela de Cervantes: Alberto Conejero ha realizado una pirueta dramatúrgica magistral, escribiendo una historia que contiene la de Cervantes y cuenta qué fue de los personajes después de la novela. Es un texto cargado de ingenio e ironía, para una compañía que cumple este año su vigésimo aniversario. Grandes amigos con los que va a ser un placer encontrarnos por fin en la escena, después de estar deseándolo tanto tiempo. Esto promete terminar siendo una barbaridad, una maravilla…

Por otro lado, confío en que “La Mujer del Monstruo” siga adelante para convertirse finalmente en un espectáculo a partir del material que presentamos en Frinje ’15 y que se muestre en el lugar natural donde comenzó a gestarse. Así que espero poder deciros dentro de poco que lo estrenaremos en una de las salas gestionadas desde el Teatro Español. Pero eso ya será para 2016…

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